Ciudad de México, jueves, 10 de junio de 2021.- Unas 3.000 personas, entre estudiantes, maestros y organizaciones sociales, marcharon este jueves en la Ciudad de México para conmemorar el aniversario 50 de la matanza de estudiantes del 10 de junio de 1971, denominada el "Halconazo".

 La movilización comenzó a las 16.00 hora local (21.00 GMT) cerca del Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde ocurrió la masacre, y terminó en el Zócalo de la capital mexicana con la celebración de un mitin.

La marcha fue encabezada por integrantes del Comité 68 ProLibertades Democráticas, estudiantes el IPN y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), así como los estudiantes de Ayotzinapa y organizaciones civiles.

"El pueblo en pie de lucha ¡Justicia ya!", se leía en la pancarta que encabezó la manifestación, mientras que algunas de las consignas fueron: "¡10 de junio no se olvida!", "Nunca más otro halconazo", "¡Castigo a los culpables!", "Porque hay memoria, exigimos justicia", entre otras.

Durante la marcha, el Comité 68 instaló un antimonumento en la calle de Juárez esquina con Balderas, muy cerca del Palacio de Bellas Artes.

Por la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador ofreció "una sincera disculpa, un sincero perdón" a las víctimas de la masacre de Corpus Christi.

"A 50 años del Halconazo y la represión (quiero) ofrecer, en mi carácter de representante del Estado mexicano, una sincera disculpa, un sincero perdón (a las víctimas)", dijo el mandatario durante su conferencia de prensa matutina desde Palacio Nacional.

Tras la disculpa del mandatario, un grupo del Comité 68 protestó afuera de la casa del expresidente Luis Echeverría (1970-1976), de 99 años, señalado como principal responsable.

En la residencia realizaron pintadas y pegaron carteles con la imagen del mandatario y la frase "¡Echeverria genocida!".

AMBIENTE CONFUSO

Casi tres años después de la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968, los estudiantes mexicanos salieron a las calles para continuar con sus luchas sociales, pero lo hicieron en un ambiente confuso y de división que el Gobierno aprovechó para reprimirlos, dijo a Efe un sobreviviente de la masacre.

Aquel día los estudiantes del IPN y la UNAM apoyaron la huelga de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y exigieron la democratización de la enseñanza, libertad política y el fin de la represión, entre otras demandas.

"Entre los estudiantes había una discusión inducida por el Gobierno y bajo ese ambiente las valoraciones sobre los riesgos represivos eran también muy diversos", contó Alejandro Álvarez Béjar, miembro del Comité 68 ProLibertades Democráticas.

Recordó que en las asambleas unos veían que el Gobierno los iba a querer "derrotar políticamente con la apertura" y otros decían que era "una maniobra para encerrarlos y golpearlos".

En el caso del 10 de junio, para el también académico de la Facultad de Economía, "el panorama era un poco confuso y el Gobierno aprovechó esta situación. Seguían muy presentes los riesgos represivos, porque éstos no habían desaparecido".

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