Revocación o manipulación…

Jugar a la democracia en ocasiones, en más de ellas, resulta difícil de digerir los resultados.

Hay quienes suponen conocer a quienes gobiernas por el prurito de provenir de una familia con orígenes indígenas, aunque la realidad muestre que su procedencia tiene más de mestizo.

Aportar a la desinformación, ignorar los reclamos de los ciudadanos sin rostro, confirmar que los gobernantes actuales no son como los de antes y que el proyecto de gobierno los “hará libres para siempre”, es sumamente riesgosa … aunque, en la cuatroté todo puede ocurrir siempre y cuando sea una acción, un resultado, que “fortalezca el reconocimiento de lo que el gobierno hace por los más vulnerables”.

Salomón Jara, quizá una de los peores gobernadores que ha tenido Oaxaca -no obstante, sus raíces, que presume como si fuera ministro de la Corte- decidió correr el riesgo de ser echado del Palacio de Gobierno porque la ciudadanía le perdió la confianza.

Desde el momento en que se conoció que Oaxaca se convertiría en la primera entidad del país en llevar a cabo una consulta para revocación de mandata, se preveía el resultado.

¡Incierto!

Claro, hasta que el Instituto Electoral de Oaxaca ofrezca los resultados iniciales de la forma en que votaron parte de los 3 millones 800 mil ciudadanos inscritos en la Lista Nominal.

Por lo observado en los cortes informativos de diversos noticiarios de radio y televisión, la participación no alcanzará el 40 por ciento para darle validez vinculatoria.

De ahí, el jugar a la democracia no siempre ofrece el resultado esperado.

Es seguro que el “pueblo bueno” dirá que le tiene confianza a su góber; también lo es que un alto porcentaje demostraría lo contrario.

Porque Jara ha sido pasivo para contener la violencia del crimen organizado, el narcotráfico y un tema que identifica mucho a Oaxaca: la incapacidad para frenar el feminicidio.

Un gobierno en el que han pesado más las recomendaciones y relaciones políticas que las pruebas confirmatorias que involucran a personajes que, sintiéndose identificados con Juárez, actúan como porfiristas.

Un gobierno que se ha cerrado a los reclamos ciertamente ancestrales, pero al fin y al cabo presentes. No los han resuelto los priístas, los perredistas y tampoco los hoy neomorenistas.

La consulta celebrada ayer y de la que el mandatario esperaba que participaran unos 500 mil ciudadanos, mostrará que, con el control, político mediante los programas sociales es tapar todos los descalabros, las acciones contra los vulnerables.

Porque cualquiera que sea el resultado, no tiene valor vinculatorio,

Los 500 mil votos que esperan contabilizar en el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca, será un ejercicio desperdiciado al no tener ningún valor que no sea el de elevar el ego del gobernador que, dirá, de los 500 mil 400 mil me tienen confianza.

Dicen que el ejercicio habría costado unos 100 millones de pesos, dinero que podría haber servido para apoyar a cientos de familias que se rigen por la regla de los usos y costumbres y que, por ello, son marginados al no aceptar ser militantes de partido alguno.

Salomón presumirá tener la confianza de los oaxaqueños.

La verdad es diferente.

Porque la duda prevalece: la consulta fue ejercicio democrático o manipulación política.

Jesús Michel Narváez

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