MEXICO, 2 de septiembre 2021,-- La economía mexicana no regresará a los rangos de crecimiento que tenía antes de la pandemia de

COVID-19 y es improbable que pierda el grado de inversión, dijo el analista de Moody's Investors Service, Renzo Merino.

Durante el foro "Inside Latam: México", el especialista destacó que el comportamiento económico del país será incluso menor comparado con otros países que tienen su misma calificación crediticia, con lo que tendrá una recuperación modesta después del fuerte impacto por la contingencia sanitaria.

"Creemos que la economía mexicana no va a recuperar la senda de la prepandemia", resaltó el especialista.

En ese sentido, recordó que si bien habrá crecimientos altos en 2021 y 2022, después de la crisis económica ocasionada por el COVID-19, se regresará a rangos de crecimientos menores a 2% al finalizar la presente administración.

"En el caso de México si bien el nivel del Producto Interno Bruto (PIB) se recuperará a niveles de 2019 en 2022, la recuperación en adelante será mucho más gradual que para la mayoría de los países pares", comentó.

El analista de Moody's dijo que ante las actuales condiciones económicas del país, es improbable que México pierda el grado de inversión, a pesar de las presiones fiscales que mantiene por el apoyo a Pemex, entre otros factores.

"Este es un escenario extremadamente poco probable. Tendría que haber una caída pronunciada y sostenida del crecimiento económico, donde la economía debería apenas crecer o hasta contraerse por un periodo prolongado y donde los desbalances macroeconómicos irían aumentando", dijo.

Sin embargo, destacó que el bajo crecimiento económico sí sería un factor que podría incidir en una reducción de la calificación de México por parte de Moody's, actualmente ubicada en Baa1 con perspectiva negativa.

"El perfil crediticio de México está alineado con el grado de inversión. ¿Qué podría cambiar el nivel de la calificación? Hay dos factores que son necesarios pero por sí mismos no necesariamente suficientes para que haya un cambio.

"Si viéramos crecimiento inferior a 2% en el mediano plazo, eso podría crear ciertas presiones para el perfil crediticio en particular porque podrían pesar sobre la fortaleza económica, con menos resiliencia a choques y menos ingresos para el gobierno. Un segundo factor es si viéramos un aumento sostenido en las rigideces fiscales y que pudieran pesar sobre la fortaleza fiscal", dijo.

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