Con el objetivo de desarrollar materiales más seguros y amables con el medio ambiente, y ofrecer una solución al complejo problema de

 flamabilidad de los plásticos, el CIQA desarrolló un nanocompuesto plástico resistente a las llamas que puede ser utilizado por la industria automotriz.
Los resultados de esta tecnología se ven reflejados cuando los plásticos son expuestos al fuego y el bio-nanocompuesto se activa creando una barrera superficial que evita la propagación del mismo.

CIUDAD DE MÉXICO — Con el objetivo de desarrollar materiales más seguros y amables con el medio ambiente, y ofrecer una solución al complejo problema de flamabilidad de los plásticos, el Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) desarrolló un nanocompuesto plástico resistente a las llamas que puede ser utilizado por la industria automotriz.
A pesar de que las autopartes diseñadas con plásticos han contribuido a lograr a reducir el consumo de combustible y el peso de los vehículos, estos materiales son altamente flamables y producen una gran mezcla de gases tóxicos que, en el momento de un siniestro, puede causar la muerte de los ocupantes del auto.
El proyecto del CIQA, que duró entre tres y cuatro años, consistió en alcanzar la eficiencia de estos materiales incorporando retardantes a las llamas, revestimientos con capas menos combustibles y optimizando el diseño de los productos, entre otros.
De acuerdo a un comunicado de prensa del centro, entre los materiales está uno relacionado con la elaboración de bio-nanocompósitos, que es a base de almidón termoplástico y vermiculita con propiedades mecánicas mejoradas y que se comporta como un material semicristalino que puede ser utilizado como material resistente a la flama.
Este material tiene aplicación en la fabricación de accesorios en la industria automotriz como partes de tableros, tapetes y conductos de aire acondicionado, entre otros.
Los resultados de esta tecnología se ven reflejados cuando los plásticos son expuestos al fuego y el bio-nanocompuesto se activa creando una barrera superficial que evita la propagación del mismo.
“En un evento de un choque de un vehículo en donde se genere un incendio, en primera instancia los materiales del auto tienen que inhibir la flama, esto quiere decir que, aunque hay una fuente externa de combustión retardan el fuego. Se empiezan a generar flamas que expiden poco calor de combustión y eso ayuda, precisamente, a que una persona que está atrapada en un vehículo tenga tiempo de salir y estar seguro, además no genera humos tóxicos y son autoextinguibles, dijo en entrevista para Automotive News México, Edgar Cabrera, investigador de polímeros del CIQA.
Agregó que, si un material no tuviera retardante de flama liberaría 100 por ciento del calor generado, pero al tenerlo, de ese 100 por ciento, solo 20 o 30 por ciento del calor se expulsa cuando el material inicia combustión, además de que se autoextingue y se apaga, y la velocidad de quemado puede reducirse hasta 50 por ciento.
La siguiente etapa en la que están trabajando, según el especialista, es buscar bio-retardantes de flama, pero como sustancias que provengan de fuentes orgánicas como las plantas y sus residuos.

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