Los virus no solo son agentes que causan enfermedades, son también parte integral de todo ecosistema y evolutivamente muy importantes.

 En los animales de la selva circulan una gran cantidad de virus que durante muchos años se han adaptado y han evolucionado para coexistir. “El SARS-CoV-2 es una infección que tiene que preocuparnos, pero hay otros virus que podrían ser muchísimo más agresivos y capaces de producir brotes epidémicos, que no mostrarían tasas de mortalidad tan bajas como las de la enfermedad COVID-19”, comentó el virólogo Jesús Torres de la UACM.

Las zoonosis virales que han tenido efecto pandémico o potencialmente pandémico de 1983 a 2019 son por lo menos 12: Virus de la Inmunodeficiencia Humana, Influenza A, Filovirus, Nipah, Oeste del Nilo, SARS-CoV, Influenza H1N1, MERS-CoV, Ébola, Zika, SARS-CoV-2, y otro virus sin nombre causante de un síndrome pulmonar por hantavirus. La transmisión de un virus de un animal, silvestre o domesticado, a los humanos se considera como una zoonosis y estás ocurren con frecuencia porque cada especie tiene su viroma, pero la alteración del hábitat (que es cada vez más frecuente por intrusión del humano) posibilita la transmisión de los virus fuera de sus nichos, explicó la doctora Isabel Salazar Sánchez, investigadora del IPN.

En una zoonosis participan las especies reservorias, que van a mantener al virus dentro de la naturaleza, son muchas y van desde aves, roedores hasta quirópteros. Otros actores, son las especies vectoras del virus, ellos son los intermediarios entre animales y humanos. “Siempre que nos metemos a un ecosistema que no nos corresponde se corre este riesgo porque la interacción constante y a veces estrecha, nos expone a un intercambio microbiológico que puede llegar a no ser tan amable como quisiéramos”.

Así, se debe de considerar que la perturbación de ecosistemas tiene riesgos potenciales de favorecer el salto interespecie, la invasión de ecosistemas antes protegidos, podría ser uno de los factores más importantes en la aparición de virus zoonóticos con potencial pandémico. Por ejemplo, cuando se construyó el canal de Panamá los brotes de Fiebre amarilla eran terribles entre los trabajadores. Y esto es un riesgo latente con los virus que son transmitidos por artrópodos como mosquitos, garrapatas o jejenes. Campeche, Veracruz y Chiapas son de los ecosistemas más ricos que tenemos en nuestro país, y seguramente hay vectores infectados en la selva que representan un riesgo, expuso el doctor Jesús Torres, investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Los murciélagos y su increíble sistema inmune

Los murciélagos son un ejemplo de esos animales que coexisten con una importante variedad de virus y el secreto está tal vez en su singular sistema inmunológico. Los humanos tenemos 33 genes de interferón Alfa, que constituyen una de las primeras líneas de defensa contra un virus, mientras que los murciélagos solo tienen 10 genes de este tipo. Además, en cuanto al interferón Omega sólo tenemos un ejemplar, mientras que ellos tienen 22. Otra diferencia importante es que en estos animales hay una diversificación más extensa de los péptidos antimicrobianos que en nosotros no existe. Y mientras los humanos tenemos inflamasomas que conducen a una respuesta inflamatoria y detonan las cascadas de citocinas (que es más un enemigo que un aliado según se ha observado en pacientes con coronavirus), en los murciélagos los hay en un muy bajo nivel, explicó la viróloga Salazar Sánchez.

Los virus pueden quedar activos aun cuando su hospedero muere

Aunque la mayor ventaja para los virus no es matar al hospedero sino multiplicarse en el menor tiempo posible para producir muchas de sus proteínas virales, suele pasar que virus como el Ébola o el de Nipah lleguen a tener una mortalidad que varía entre el 60-80%, y el 40-60%, correspondientemente. Sin embargo, cuando el hospedero muere, suele haber virus que quedan latentes en la carne casi en descomposición, reveló la doctora Rosa Elena Sarmiento Silva de la Facultad de Medicina veterinaria y zootecnia de la UNAM.

Esto es preocupante aun cuando los virus solo afectan a animales de granja ya que terminamos consumiendo su carne, dijo Sarmiento Silva, quien ahondó en los virus zoonóticos transmitidos por cerdos con énfasis en la Hepatitis E. “Por ejemplo, la presencia de cerdos con viremia en el momento del sacrificio plantea una preocupación de seguridad alimentaria ya que en Italia al rededor del 60% fueron cerdos con viremia, mientras que en México se reporta la presencia de genoma viral en 20% de hígados de este animal”.

Añadió, es importante destacar que se ha demostrado que el virus contaminante de la carne de cerdo comercial permanece infeccioso. Ante estos datos, es importante considerar que se tienen que desarrollar métodos para procesar los alimentos de forma adecuada que pudieran ser capaces de inactivar el virus. Se reporta que cocinar la carne a 71 grados centígrados durante 20 minutos inactiva al virus, sostuvo.

Los virus no solo son agentes que causan enfermedades, son también parte integral de todo ecosistema y evolutivamente muy importantes, además de ser la entidad biológica más abundante sobre la tierra, concluyeron los científicos.

La charla “Virus zoonoticos con potencial pandémico” puede consultarse completa en el siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=V6trxLh1zpM


Pie de foto: Cuando el hospedero muere, suele haber virus que quedan latentes en la carne casi en descomposición. Foto: FCCyT AC

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