Recibe Eugenia León la medalla Ortiz Tirado

CULTURA4

Para cantar a México nació y así lo dejó claro la intérprete mexicana Eugenia León, quien en su primera visita a esta tierra conquistó el corazón de cientos de sonorenses, que el sábado por la noche disfrutaron de su concierto -en Álamos.

Le acababan de entregar la Medalla Alfonso Ortiz Tirado en reconocimiento a su trayectoria, cuando agradecida y con el sentimiento a flor e piel se dispuso a enamorar a su público reunido en el Callejón el Templo.

Sonaron las primeras notas de la Orquesta Filarmónica de Sonora (OFS), dirigida con soltura y alegría por Enrique Patrón de Rueda y el aplauso no se hizo esperar.

Sonriente, seductora y con la emoción desbordada, Eugenia comenzó su viaje con la "Sandunga", pieza que es un himno para los oaxaqueños y los representa en cualquier latitud.

Para los sonorenses vendría luego el homenaje que Eugenia preparó para el doctor Alfonso Ortiz Tirado (1893-1960), icónico intérprete de temas como: "Te quiero dijiste", "Adiós mariquita linda" y "Peregrina", que desbordaron el aplauso de un público que se entregó de principio a fin, arropando a la cantante.

Para no perder el toque romántico cantó "Piensa en mi", de Agustín Lara (1897-1970) , y luego, desatando la alegría vino "Frenesí".

"Arráncame la vida" dio cuenta de su habilidad en el tango, para luego ceder la escena a la orquesta y a un Patrón de Rueda festivo y bullanguero que invitó a la concurrencia a disfrutar de un popurrí de danzón.

Así, al más puro estilo de Dámaso Pérez Prado (1916-1989), sonaron las notas del “Nereidas” que acompañaron a una pareja de damas que, despojadas de pudor lucieron su cadencia.

Regresó Eugenia con "Mi querido capitán" y ya con los ánimos encendidos la interacción entre artistas y público se hizo indisoluble.

"Amorcito corazón"... silbidos sin ton ni son y Patrón de Rueda juguetón armonizando el coro, marcaron la interpretación de una Eugenia que enamoró y convenció a propios y extraños con la versatilidad de su voz, sus matices y su sentimiento hecho canción.

Y si de jugueteos festivos se trataba vino un danzón dedicado al mercado local, en el que frutas y verduras protagonizaron la escena.

Tras la pachanga, Eugenia salió a hacer un cambio de vestuario y la orquesta se transformó para dar paso a un sabroso popurrí que dejó claro que lo de los alamenses es el mambo.

Gente de todas las edades se levantó entonces a disfrutar de la música, a bailar y a celebrar su fiesta con los acordes del “Mambo numero 8” y “El ruletero”, que estuvieron incluidas en el corte.

Para matizar el ánimo, Eugenia vino con "Bésame mucho", de Consuelo Velázquez (1916-2005), para luego erizar la piel de los presentes con su versión nacionalista de "La Paloma".

Nuevo estallido de euforia con "El corrido del caballo blanco" y cuando parecía que el recital había llegado a su fin, las alegres notas de “Las canicas” resonaron en el Callejón del Templo, alborotando a uno que otro niño que quedaba por allí.

La cereza en el pastel llegó cuando se escucharon las notas de la canción más solicitada de la noche: “El fandango aquí” y la fiesta en pleno se desató, ya nadie contuvo la alegría de los alamenses que todavía cantaron "Sonora querida", antes de alejarse por las estrechas calles de Álamos, donde todo es una fiesta que se prolongará hasta el 31 de enero.

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