Códice Azoyú da cuenta del señor de Tlapa Tlachinollan

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A cinco años de su partida, la historiadora mexicana Constanza Vega fue homenajeada con la presentación del “Códice Azoyú 2. El señorío de Tlapa Tlachinollan”, volumen que da a conocer la historia de los pueblos que habitaron en la región central-este de lo que hoy es

el estado de Guerrero.

Editada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Fondo de Cultura Económica (FCE), la obra reconoce el trabajo y la trayectoria de una de sus autoras, e integra dos estudios con seis apéndices y las reproducciones facsimilares de los ocho documentos pictóricos.

Se trat de los códices Azoyú 1 y 2, y el Humboldt Fragmento 1; los lienzos de Tlapa, de Chiepetlán 1, de Aztatepec-Citlatépec, el Veinte Mazorcas.

Además, incluye los análisis que Constanza Vega y Michel Oudijik, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, realizaron sobre el Códice Azoyú 2.

Salvador Rueda Smithers, compañero de trabajo de Vega en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, recordó que los textos pintados contienen la crónica de los sucesos de la conquista mexica en el siglo XV, y la española ocurrida 100 años después.

Los códices también dan cuenta de las formas de tributación de los reinos vencidos y proponen una posible prueba escrita de reconocimiento de los privilegios de un linaje de caciques indígenas de larga raigambre local.

A partir del trabajo que realizaron la arqueóloga y el historiador, el volumen narra una serie de luchas por el poder realizadas por los gobernantes de Tlapa-Tlachinollan y delimita las fronteras de su identidad cultural.

“En la primera parte del texto, Vega y Oudijk explican la importancia simbólica del jaguar en la mentalidad indígena prehispánica, su relación con una ceremonia gladiatoria y su desdoblamiento en los signos del poder gobernante, por ejemplo, en la utilización de la piel del felino como recubrimiento en los asientos de los caciques y sus consortes”, agregó Rueda Smithers.

La segunda parte aborda la diversidad de las formas del registro temporal a través de la cual las autoridades preveían la llegada de los impuestos al punto de acopio y de ahí los enviaban a Tenochtitlán.

De acuerdo con Francisco González Hermosillo, investigador del INAH, Constanza Vega fue una de las pioneras de los estudios codicológicos en el Instituto, destacando su investigación histórica y etnográfica de este canon de documentos.

En tanto que el investigador emérito de la UNAM, Alfredo López Austin, recordó el rigor con el que Constanza Vega realizaba sus investigaciones, “llegó a decir que para conocer una realidad histórica hay un camino que es casi inmejorable: el de la tipología”.

Relató que Constanza tenía una obsesión por la exactitud de la investigación, y que el homenaje también era para el pueblo tlapaneco, de donde provienen los códices Azoyú, facturados hacia 1565 en la época virreinal en la provincia dominica de Tlapa, hoy estado de Guerrero.

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