Inicia en la UNAM Epicentro: plataforma para la formación dancística

Ciudad de México, México, 3 de febrero de 2026 ::: La iniciativa de Danza UNAM comenzó sus actividades enfocadas en la ética,

salud emocional y economía digna para los profesionales de la disciplina. Epicentro se consolida como un espacio de diálogo y profesionalización necesario para la comunidad artística en el país.

 Durante seis días, investigadores, docentes y estudiantes de todo el país se reúnen para intercambiar experiencias, generar aprendizajes y construir conocimiento, fortaleciendo sus redes comunitarias.
La segunda edición de Epicentro, que se llevará a cabo a partir de hoy, 3 de febrero, y hasta el 8, reunirá en Ciudad de México a 125 estudiantes y 42 docentes de 22 escuelas del país. Lo que comenzó como un espacio de diagnóstico se ha transformado en una plataforma imprescindible para la formación dancística nacional.
“El año pasado hicimos un diagnóstico para entender cuáles son los temas primordiales que se tienen que discutir”, explicó Claudia Lavista, directora de Danza UNAM.
Así, Epicentro se configura como un ecosistema vivo donde confluyen cuatro ejes centrales que atraviesan todas las actividades de la presente edición, señaló Lavista, quien concibe la danza no sólo como una expresión artística, sino como fuerza activa de cuidado, responsabilidad y transformación social. “Necesitamos ver cuáles son los parámetros éticos dentro de los cuales tenemos que considerar la educación”, puntualizó. Este primer eje aborda desde la ética entre estudiantes y docentes hasta la relación con espacios institucionales. Incluye, además, una pregunta fundamental: ¿cómo se tocan los cuerpos en la danza? O el cuidado y la conexión con la naturaleza. Para abordar estos temas participarán Abraham Sapién, filósofo e investigador del Centro de Investigaciones en Ciencias Cognitivas de la Universidad Autónoma de Morelos, y Ángel Méndez, exbailarín de UX. Onodanza, con estudios de posgrado en Filosofía, Teología y Divinities.
“No es lo mismo una escuela de Mazatlán, donde los alumnos viven cerca, que en Ciudad de México, donde muchas personas hacen trayectos de hasta tres horas”, reflexionó Lavista sobre el segundo eje: los contextos de la danza. Esta perspectiva territorial reconoce que las realidades socioeconómicas y geográficas deben incidir directamente en los planes de estudio y dinámicas educativas. Galia Eibenschutz, cuya investigación artística se construye desde el trabajo con contextos específicos, impartirá la ponencia “El tiempo de las plantas”.
Al hablar del tercer eje, la economía digna, Lavista indicó que el panorama es preocupante: México gradúa aproximadamente a 500 bailarines al año, pero sólo cuenta con dos compañías subsidiadas de danza contemporánea.
“La realidad es que quienes nos dedicamos profesionalmente a la danza vivimos de dar clases”, admitió Lavista, señalando una contradicción estructural: las escuelas forman bailarines profesionales sin darles herramientas pedagógicas. Elena Román, gestora cultural y profesora-investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, impartirá la ponencia “¿Cuántas economías puede tener el cuerpo? ¿Qué posibilidades hay de compartirnos los cuidados en el ámbito laboral? ¿Qué futuros colectivos son posibles?”.
“El bienestar y la felicidad estaban en el último escalón de las prioridades”, reveló Lavista sobre el hallazgo más impactante de la primera edición. Un cuestionario aplicado a estudiantes y docentes mostró que el bienestar no se consideraba valor fundamental en la educación dancística.
“La escuela tiene que buscar el bienestar emocional y corporal de todas las personas que conforman ese espacio”, afirmó. Scotty Hardwig abordará este cuarto eje, que incluye la discusión sobre desórdenes alimenticios en la danza.
Estas reflexiones se articularán a través de cuatro “potencias”: la Pedagógica, que incluye sesiones en las que los docentes y los ponentes invitados generan diálogos en torno a los ejes de encuentro y su aplicación en las aulas, así como sesiones de prácticas corporales. La Potencia de Reflexión consiste en los conversatorios ya mencionados, coordinados por la Cátedra Gloria Contreras. La Potencia del Porvenir convoca a estudiantes para “hablar del presente en relación con el futuro que quieren construir”.
La Potencia Creativa culmina con tres funciones de trabajos coreográficos de las universidades y escuelas participantes en la Sala Miguel Covarrubias –incluyendo presentaciones del CEPRODAC y la DAJU, principales opciones laborales para egresados–, así como con seis Laboratorios de Investigación Creativa. Con temas como “Plantas medicinales: metabolismo del territorio” o “Vida de insecto: volátil y rastrera”, los cuales invitan a generar teoría a partir de la investigación corporal y la poética.
“Era urgente un espacio como éste”, concluyó Lavista. En un país donde la comunidad dancística se encuentra desconectada y necesita vivir en comunidad, Epicentro se perfila como manglar de relaciones que podría redefinir la formación dancística nacional. Un ecosistema donde pensamiento y cuerpo se reconocen mutuamente y bailan.

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