Ojo seco: Solo el 12,3 % está diagnosticado

España, 27 de febrero de 2025 ::: Uno de cada cinco adultos en España padece ojo seco, pero solo el 12,3 %

ha sido diagnosticado, lo que evidencia un problema de infradiagnóstico. Un estudio analiza la prevalencia de esta enfermedad y señala el aumento de casos en jóvenes, en parte debido al uso excesivo de pantallas.

 El considerable aumento de la exposición a pantallas digitales, junto con otros factores de riesgo, como la diabetes, el glaucoma o la blefaritis, está provocando en los últimos años un incremento de los casos de enfermedad de ojo seco (EOS) en España.

El estudio PrevEOS “Prevalencia de la enfermedad del ojo seco en España: una encuesta de base poblacional”, publicado en la revista internacional “The Ocular Surface”, en colaboración con Théa Pharma, pone de manifiesto la prevalencia de esta enfermedad a nivel nacional.

La encuesta se desarrolló a partir de entrevistas telefónicas, con una muestra final de 3.019 personas, con estratificación proporcional según sexo, edad, región y tamaño de población de residencia, tomando como referencia los datos anuales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Incluyó 42 preguntas, y la valoración de la prevalencia se basó en la aplicación y análisis de dos criterios de diagnósticos, los recogidos en el Woman´s Health Study (WHS) y en el Beijing Eye Study (BES).

Los resultados revelaron que aproximadamente una quinta parte de los residentes de España presenta síntomas de ojo seco.

Si se tienen en cuenta los criterios del WHS la prevalencia de ojo seco en España es del 16,6 % y si se cogen los del BES, un 22,5 %.

Además, si se añaden síntomas referidos como la fatiga visual, que obliga a cerrar los ojos, o la visión fluctuante al leer, conducir o usar un ordenador, el dato global de prevalencia aumenta hasta un 33 %.

Sin embargo, solo el 12,3 % de ese 33 % recibe un diagnóstico, recalcando que esta enfermedad no recibe la atención adecuada.

El profesor José Manuel Benítez del Castillo, presidente de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) y de la Sociedad Española de Superficie Ocular y Córnea (SESOC), catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense y con ejercicio en el Hospital Clínico San Carlos y la Clínica Rementería, ha sido el encargado del desarrollo de este trabajo.

“Una persona que padece ojo seco grave tiene la misma mala calidad de vida que, por ejemplo, un paciente que sufre una angina de pecho grave. Generalmente, son pacientes incomprendidos por los propios médicos, al tiempo que esta enfermedad no es valorada como importante por parte de las autoridades sanitarias”, apunta el oftalmólogo.

El ojo seco

La enfermedad de ojo seco es una patología oftalmológica muy frecuente en nuestro entorno, y la que supone el mayor porcentaje de la consulta de cualquier oftalmólogo.

Tiene importantes repercusiones, tanto a nivel visual como en la calidad de vida del paciente afectado, que presenta diversos síntomas que van desde un ligero malestar ocular hasta enrojecimiento persistente, sensación de quemazón, dolor e incluso alteraciones visuales.

La falta de lágrimas y de una adecuada hidratación del ojo puede deberse tanto a su falta de producción como a una excesiva evaporación de estas.

Asímismo, intervienen factores externos como la mayor utilización de dispositivos electrónicos, que implican fijar la vista por largos períodos de tiempo y, con ello, una reducción del parpadeo que determina una menor lubricación de la superficie ocular.

Las mujeres más afectadas

Además, el estudio confirma que esta enfermedad es más frecuente en mujeres (21,3 % frente al 10,9 % de hombres, con los criterios WHS y 24,6 % frente a 20,2 % en varones, con el BES).

También aplicando ambos criterios se observa un aumento de la prevalencia a partir de los 40 años.

Según Benítez del Castillo la mayor frecuencia en mujeres puede tener su origen en razones hormonales, con trabajos específicos que indican prevalencia de hasta el 68 % en mujeres postmenopáusicas.

”Sin embargo, se descarta la relación del ojo seco con la terapia hormonal sustitutiva, pero sí que se ha evidenciado en otros estudios una asociación directa con el uso de cosméticos, cuyos compuestos pueden producir ojo seco y a través de blefaritis (sobre todo blefaritis posterior, con afectación de las glándulas de Meibomio)”, indica el oftalmólogo.

Los jóvenes, infradiagnosticados

En el grupo de los jóvenes de 18 a 30 años el estudio recoge una prevalencia de ojo seco usando los criterios BES del 30 %.

Sin embargo, solo el 5,7 % habían sido diagnosticados, lo que muestra una idea de infradiagnóstico en este grupo.

“Este dato plantea una clara necesidad de aumentar la atención hacia esta enfermedad, con una mayor y más eficaz prevención, diagnóstico y tratamiento de ésta, más aún en los jóvenes, en los cuales se registra una elevada utilización de pantallas y dispositivos móviles y, con ello, una reducción del parpadeo y correcta lubricación lagrimal de la superficie ocular”, explica el doctor.

El peligro de las pantallas

El estudio parte de la edad de corte de 18 años pero, según el experto, ya se ven en consulta casos de niños que con edades de 12 a 15 años comienzan con sintomatología de ojo seco por uso excesivo de pantallas.

Los resultados del estudio son curiosos porque en personas con menos uso de pantallas se encontró más diagnóstico de ojo seco mientras que el uso superior a 6 h/día de estos dispositivos se asoció a menor diagnóstico de esta enfermedad.

“Los resultados pueden parecer paradójicos, pero tienen una explicación lógica: cuando el paciente tiene ojo muy seco y está muy afectado, usa menos la pantalla; es decir, como ya es consciente de que mirar la pantalla le va a producir sequedad ocular, porque parpadea menos, tiende a utilizar menos los dispositivos”, señala el experto.

Los factores de riesgo

El estudio detecta, entre otros, cuatro factores de riesgo principales implicados en la aparición de ojo seco:

La diabetes.
La cirugía ocular.
El tratamiento del glaucoma.
La blefaritis.

En la diabetes se produce una polineuropatía periférica que puede afectar a la córnea, con alteración de esta y menos inervación, lo que determina una menor sensibilidad y, con ello, una menor producción de lágrimas.

“En el caso de las cirugías oculares, todas sin excepción secan la superficie ocultar, factor a tener en cuenta de modo preventivo, y en especial en aquellos pacientes que han sido sometidos a sucesivas operaciones de distintas patologías (retina, glaucoma, cataratas, etc)”, explica el especialista.

Respecto a la medicación del glaucoma, muchos de los fármacos que se emplean habitualmente para tratar la enfermedad cuentan con principios activos que pueden secar el ojo, y más aún si incorporan conservantes.

Esto determina una mayor tasa de ojo seco en pacientes tratados durante años de glaucoma que otros sin glaucoma de la misma edad.

“A ello se une una peor evolución y tratamiento del glaucoma en presencia de ojo seco ya que el paciente muestra una menor adhesión y cumplimiento terapéuticos al ser la propia instilación de las gotas muy molesta por razón de su sequedad ocular” explica el doctor Benítez del Castillo.

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