Alerta sobre la automedicación: una práctica riesgosa para la salud renal

Ciudad de México, México, 12 de enero de 2026 ::: Estudios científicos advierten que consumir medicamentos

sin supervisión médica representa un peligro grave para los riñones. La automedicación puede alterar la función de filtrado de estos órganos vitales, provocando daños que comprometen el equilibrio de líquidos y la eliminación de toxinas en el cuerpo.

 Los riñones procesan y eliminan la mayoría de los medicamentos y sus metabolitos a través de la orina. Cuando se consumen fármacos sin control médico, en dosis inadecuadas o por periodos prolongados, estos órganos pueden verse sobrecargados, lo que aumenta el riesgo de daño renal.
Investigaciones publicadas en revistas médicas como The New England Journal of Medicine y Kidney International han señalado una relación directa entre el uso indiscriminado de ciertos medicamentos y la aparición de enfermedad renal aguda o crónica.
Uno de los grupos de fármacos más asociados con daño renal son los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, el diclofenaco y el naproxeno. Estos medicamentos, de uso frecuente para aliviar dolor e inflamación, pueden reducir el flujo sanguíneo hacia los riñones al inhibir la producción de prostaglandinas, sustancias que protegen la función renal.
Estudios clínicos han demostrado que su uso excesivo o prolongado puede provocar insuficiencia renal, especialmente en personas con enfermedades preexistentes, adultos mayores o pacientes deshidratados.
Otro riesgo importante de la automedicación es el uso inadecuado de antibióticos. Además de contribuir a la resistencia bacteriana, algunos antibióticos pueden ser nefrotóxicos, es decir, tóxicos para los riñones, cuando se usan sin indicación médica o sin respetar la dosis y duración adecuadas. La evidencia científica señala que esta práctica puede causar inflamación renal y alterar la capacidad de filtración glomerular.
Asimismo, el consumo de medicamentos “naturales”, suplementos o productos herbolarios sin regulación también puede afectar la salud renal. Investigaciones han documentado que algunas plantas medicinales contienen sustancias tóxicas para los riñones o pueden interactuar negativamente con otros fármacos, incrementando el riesgo de daño renal.
La automedicación puede ser especialmente peligrosa en personas con diabetes, hipertensión arterial o antecedentes de enfermedad renal, ya que estas condiciones hacen que los riñones sean más vulnerables.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, una proporción considerable de los casos de insuficiencia renal prevenible está relacionada con el uso inadecuado de medicamentos.
Para prevenir estos daños es importante evitar la automedicación y consultar siempre a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento. Leer las etiquetas, respetar las dosis indicadas y no prolongar el uso de medicamentos sin supervisión médica son medidas fundamentales.
Así, aunque la automedicación puede parecer una solución rápida, la evidencia científica demuestra que representa un riesgo real para la salud renal. Proteger los riñones implica un uso responsable de los medicamentos y una mayor conciencia sobre las consecuencias de esta práctica común pero peligrosa.

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