Incrementa Estados Unidos a 25 MDD recompensa por líder del CJNG

Washington D.C., Estados Unidos ::: 10 de agosto de 2026 ::: El 5 de agosto de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos

elevó a 25 millones de dólares la recompensa por Juan Carlos Valencia González, alias “El 03” o “El Pelón”, nuevo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), convirtiéndolo en el narcotraficante más buscado por Washington en la historia del programa, por encima de cualquier capo mexicano anterior y al nivel de lo que en su momento se ofreció por Osama Bin Laden.

Del otro lado de esa lista está Iván Archivaldo Guzmán Salazar, alias “El Chapito”, con una recompensa de 10 millones de dólares y el mando de la facción más poderosa del Cártel de Sinaloa: Los Chapitos.
Son los dos narcojuniors más buscados de México. Llegaron al poder por rutas distintas, pero comparten más de lo que parece en su carrera criminal.

::: Dos narcojuniors que llegaron al poder por descarte
Ni El 03 ni Iván Archivaldo eran el primer nombre en la lista de sucesión de sus respectivas organizaciones.
En el CJNG, el heredero designado era Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”, hijo biológico de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” y medio hermano de El 03. Su captura en 2015 y su posterior extradición y condena a cadena perpetua en Estados Unidos dejaron años después el camino libre para Valencia González.
En el Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán tenía otro plan. Quería heredarle el mando a Edgar Guzmán López, alias “El Moreno”, su hijo favorito. Sin embargo, el 8 de mayo de 2008, sicarios lo acribillaron en el estacionamiento de un centro comercial en Culiacán, Sinaloa. Iván Archivaldo, el siguiente hijo varón en la línea sucesoria, quedó como el heredero de facto.
Los dos llegaron donde están porque el primero en la fila cayó antes de tiempo. Esa es la primera similitud entre el nuevo enemigo número uno de Estados Unidos y el hijo mayor de El Chapo.

::: Tres clanes vs uno: el origen del poder
El apellido lo es todo en el narco mexicano, pero no todos pesan igual, ni vienen de los mismos lugares. Iván Archivaldo llegó al poder con uno solo. “El Pelón” llegó con tres.
El hijo de “El Chapo” construyó su posición desde un solo clan: el Cártel de Sinaloa, heredado directamente de su padre. Su apellido (Guzmán) fue su pasaporte. Su trayectoria dentro de la organización es larga y documentada desde 2005, con arrestos, escapes y guerras territoriales que incluyen desde una cena interrumpida por soldados en un restaurante de Culiacán hasta el encuentro con el actor Sean Penn y la actriz Kate del Castillo en 2015.
El 03, en cambio, es la síntesis de tres estructuras criminales distintas. Su padre biológico, Armando Valencia Cornelio, “El Maradona”, fue fundador del Cártel del Milenio y uno de los operadores que movió hasta una tercera parte de la cocaína que ingresaba a Estados Unidos desde México, según el Departamento de Justicia estadounidense.
Su madre, Rosalinda González Valencia, es hermana de Abigael González Valencia “El Cuini”, líder de Los Cuinis, identificados por la DEA como la organización mexicana con mayor poder económico en el mundo. Y su padrastro fue El Mencho, fundador y jefe máximo del CJNG durante más de una década.

::: Recompensas
Hay un dato que resume la distancia simbólica entre ambos líderes del narcotráfico: la recompensa por El 03 ya supera la que se fijó por su propio padrastro, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, que llegó a 15 millones de dólares. El hijastro vale más que el fundador.
La de Iván Archivaldo duplica la que Washington ofreció por su padre: por El Chapo se fijaron apenas 5 millones de dólares al momento de su captura en 2014, mientras que hoy por el Chapito se ofrecen hasta 10 millones de dólares.
Pero la distancia entre los dos narcojuniors sigue siendo enorme, con una brecha de 15 millones de dólares.

::: La discreción como escudo: el fantasma vs el narcojunior visible
Si hay un rasgo que comparten El 03 e Iván es que uno tuvo más un perfil discreto que el otro mientras sus padres vivían.
Iván Archivaldo ha sido visto en restaurantes de lujo y fiestas. En 2014 escapó de un operativo militar en Culiacán disfrazado de mesero. Tiene narcocorridos encargados a su nombre y una colección documentada de armas con incrustaciones de piedras preciosas. En octubre de 2015 también estuvo presente en la reunión de su padre con Sean Penn y Kate del Castillo.
Además están las historias sobre él. Los documentos judiciales del Departamento de Justicia de Estados Unidos detallan, por ejemplo, que El Chapito mantiene tigres como mascotas, animales a los que presuntamente alimentó con víctimas vivas y muertas.
El 03 es otra cosa. Solo existen tres fotografías oficiales conocidas de Juan Carlos Valencia González, todas de origen institucional: carteles de recompensa y fichas policiales. No hay imágenes filtradas en reuniones familiares, ni en eventos sociales, ni videos que lo muestren en ambientes cotidianos. La DEA lo describe como un hombre de 1.75 metros, 77 kilos, cabello castaño y ojos cafés. Eso es casi todo lo que se sabe de su apariencia.
Esa invisibilidad no es casualidad. Es una estrategia aprendida en la escuela de El Mencho, quien durante años fue el gran fantasma del narco mexicano, con apenas un puñado de fotos oficiales y una capacidad documentada para desaparecer cuando la presión aumentaba.

::: Ciudadano estadounidense al frente del cártel más peligroso de México
Este es el dato que cambia la naturaleza del caso y que no tiene equivalente en la trayectoria de Iván Archivaldo.
Juan Carlos Valencia González nació el 12 de septiembre de 1984 en Santa Ana, California. Es ciudadano estadounidense y mexicano. Esa condición lo convierte, según el periodista independiente Luis Chaparro, en algo sin precedente.
Iván Archivaldo Guzmán Salazar es ciudadano mexicano. Sus vínculos con Estados Unidos son operativos: rutas de trasiego, distribuidores, redes de fentanilo. Pero no tiene pasaporte estadounidense ni la complicación legal que eso implica para las agencias de seguridad de ese país.

::: Dos formas de ejercer el terror
Los dos son señalados por las autoridades estadounidenses como operadores de violencia extrema. La diferencia está en cómo la ejercen.
Los documentos judiciales contra Iván Archivaldo describen una violencia personal e impulsiva. Torturas directas con taladros y chiles en las heridas, víctimas vivas y muertas alimentadas a sus tigres, asesinatos ordenados por motivos tan personales como el resultado de un concurso de belleza en Sinaloa, según expedientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El Culiacanazo de octubre de 2019 es el ejemplo más visible de su disposición a doblar al Estado mexicano: cuando las fuerzas de seguridad capturaron a su medio hermano Ovidio Guzmán López en Culiacán, Iván movilizó a sus sicarios, sembró el caos en la ciudad con bloqueos y vehículos incendiados, y obligó al gobierno del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador a soltar al detenido. Es una violencia que se exhibe como demostración de poder.
El 03 representa otro modelo. Analistas de seguridad como Jesús Lemus y José Luis Montenegro lo describen como “potencialmente más violento, frío y profesional” que su padrastro “El Mencho”. Bajo su mando, el Grupo Delta y el Grupo Élite operaron como ejércitos privados con más de 1,000 efectivos, reclutamiento de exmilitares mexicanos, colombianos y kaibiles guatemaltecos, campos de entrenamiento con lanzacohetes, ametralladoras calibre .50 y granadas propulsadas por cohetes, según documentos judiciales del Distrito de Columbia.

::: El cártel que heredaron: uno cohesionado, otro en guerra
La situación interna de cada organización al momento de asumir el mando marca otra diferencia entre los dos.
El 03 recibió el CJNG con una estructura paramilitar consolidada y relativamente cohesionada, pese a la presión militar creciente tras la muerte de El Mencho en febrero de 2026. Un integrante de las unidades especiales del cártel lo confirmó en cámara ante reporteros del canal ARTEde: “El cártel está por encima de todo. Es una maquinaria enorme. No depende de una sola persona.”
Guzmán Salazar, por su parte, heredó una organización fracturada. La traición de su medio hermano Joaquín Guzmán López, quien en julio de 2024 atrajo a Ismael “El Mayo” Zambada a una reunión en las afueras de Culiacán y lo entregó a las autoridades estadounidenses, desató una guerra interna que aún no termina. Los Chapitos y la facción de El Mayo disputan territorios en especial en Sinaloa, Sonora y Baja California.

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