conaguaNo obstante que el Gobierno de la Ciudad, el Estado de México y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) acordaron implementar un protocolo de actuación conjunta a fin de evitar y mitigar los efectos de las inundaciones durante la temporada de lluvias, eso no es suficiente, pues el buen funcionamiento de la infraestructura hidráulica debe estar garantizado, así lo declaró el Presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable, Daniel Salazar Núñez.

Explicó que la infraestructura hidráulica es muy amplia y compleja, por ejemplo, en el caso del Distrito Federal se utiliza un sistema de desalojo de aguas combinadas (negras y pluviales), que son captadas y canalizadas a través de un complejo sistema integrado por: 36 presas, 15 lagos y lagunas reguladoras, 165 kilómetros de drenaje profundo, 12 mil 750 kilómetros de red primaria y secundaria y 87 plantas de bombeo con capacidad de 670 metros por segundo.

Salazar Núñez aseveró que deben estar garantizados los trabajos de desazolve de las presas, lagunas reguladoras y de la red de drenaje; además de estar concluidos los trabajos de rectificación y reforzamientos de los bordes de las presas y lagunas; por otra parte tener un esquema de monitoreo de los puntos más vulnerables del sistema de interceptores del drenaje profundo.

De igual forma, dijo, los equipos de bombeo deben estar en condiciones de trabajar a su máxima capacidad y en caso de falla en el suministro de energía eléctrica contar con equipos auxiliares, así como intensificar una campaña de difusión para que los ciudadanos eviten tirar basura en el drenaje para evitar problemas por esta causa.

El Presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable agregó que a pesar de que el Servicio Meteorológico Nacional espera que en esta temporada de lluvia la precipitación esté por abajo del promedio histórico, no debemos descartar problemas de inundaciones y encharcamientos en el Valle de México.

El propio Servicio Meteorológico Nacional anunció que probablemente se presentarán 32 ciclones en la temporada que inicia el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre, de los cuales 18 serán en el Atlántico y 14 en el Pacifico, con la posibilidad de que 8 sean huracanes intensos, del nivel 3 al 5, que podrían provocar problemas.

Hay que recordar que como un efecto del cambio climático las lluvias pueden presentarse con mucha intensidad en periodos prolongados de tiempo, en zonas específicas en donde la infraestructura hidráulica puede resultar insuficiente; una precipitación de más de 30 mililitros por 24 horas consecutivas o más puede rebasar el sistema de drenaje y provocar inundaciones.

Resaltó que es muy positivo que a finales de mayo inicie la operación de los primeros 10 kilómetros del Túnel Emisor Oriente y la planta de bombeo El Caracol, pues ello ayudara a mitigar posibles inundaciones.

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