La kafkiana desgracia de Ciudad Juárez

SRA. ROSARIO PIEDRA IBARRA, PRESIDENTA DE LA CNDH:
"Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad": Nelson Mandela

 Los ojos del mundo están puestos en México; y por las peores razones. Conforme se dan a conocer los entretelones de la tragedia de Ciudad Juárez, donde 39 migrantes murieron hace tres días, ha de resultar kafkiana la larga cadena de negligencias, irresponsabilidades y abusos.

Hasta ayer por la tarde, han sido identificadas ocho personas probablemente responsables, mismas que estaban rindiendo sus declaraciones sobre los hechos. Se han girado tres órdenes de aprehensión en contra de los presuntos responsables directos de la muerte de los migrantes: dos elementos del Instituto Nacional de Migración (INM) y uno de la empresa de seguridad. El distinguido director del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, brilla por su ausencia. Vaya, vaya… 

El secretario de Gobernación, Adán Augusto López, afirma que el responsable de la política migratoria es el titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. Efectivamente, en esta administración se creó una comisión intersecretarial para asuntos migratorios con Ebrard a la cabeza; sin embargo, el INM sigue bajo la férula de SEGOB, así que no veo cómo es que don Adán se quiere sacudir el bulto. Vaya, vaya… 

Hay dos versiones sobre la causa de la tragedia. En lo que coinciden ambas es en que fueron los migrantes quienes prendieron fuego a los colchones. Una versión -para mí la más plausible- indica que los retenidos iniciaron el fuego en protesta porque ni siquiera tenían agua para beber. Otra versión, la oficial, afirma que los migrantes protestaban porque serían deportados.

Al respecto, el Instituto Fronterizo Hope emitió su posicionamiento: “Quienes culpan del incendio a las víctimas encubren el hecho de que las políticas y estructuras implementadas por ambos gobiernos son las culpables”, refiriéndose a las autoridades de México y EUA (The Washington Post , 29/03/23). Por ahí andan los comentarios de cientos –sí, cientos- de organizaciones de derechos humanos.

Dejando de lado cuál fue la verdadera razón para la quema de colchones, es de suponer que los migrantes esperaban ser sacados de la celda en la que se encontraban. Ello no ocurrió porque la agente que tenía las llaves se había retirado y se las llevó. Vaya, vaya…

Posteriormente se supo que los guardias son empleados de una empresa de seguridad (¿no que ya no hay outsourcing..?). No pretendo denostarlos, pero tienen la preparación y el sueldo para cuidar la entrada de algún edificio, no para hacerse cargo de una instalación de seguridad de este nivel. ¿Quién eligió a esa compañía, bajo qué criterios y con qué especificaciones?

En cuanto al INM, cabe preguntar cuáles son sus procedimientos en el trato y manejo de migrantes, así como de las estaciones. ¿Cómo es que no había un duplicado de las llaves en algún lugar seguro? ¿Dónde estaban los extintores? ¿Qué pasó con las salidas de emergencia? ¿De qué sirvieron las recomendaciones de la CNDH?

“El uso extensivo de detenciones lleva a tragedias como ésta,” comentó en Twitter Felipe González Morales, relator especial de Derechos Humanos de la ONU. Y es cierto, la tragedia se veía venir. El pasado octubre hubo una protesta muy acalorada en la estación de Tijuana. En noviembre, ocurrió lo mismo en la estación de Tapachula. Hace dos semanas, los migrantes quisieron dar portazo en el cruce fronterizo hacia El Paso, Texas. Los albergues a cargo de organizaciones civiles y religiosas en las ciudades fronterizas no solo están rebasados, sino que ya no pueden recibir un migrante más.

Además de dar macanazos y olvidarse de las llaves, me pregunto si el personal del INM preparado para enfrentar a grupos humanos en desesperación. Si estuvieron dispuestos a atravesar medio continente, con todo e hijos, están dispuestos a todo.

No se trataba de si en algún momento los flujos migratorios iban a generar una crisis; la pregunta solo era qué tan pronto…

P.D. Todavía más kafkiana.

Escuché la conferencia de prensa del día de ayer sobre la tragedia. Para mi sorpresa, estuvo a cargo de Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad Ciudadana y Protección Pública, quien iba acompañada de Sara Irene Herrerías, fiscal especial en Derechos Humanos de la FGR. Batearon como pudieron las preguntas incómodas que correspondía a otros contestar.

Marcelo Ebrard, por lo menos, acompañó al presidente a dar su mensaje a la Cumbre de la Democracia (¡qué ironía la de AMLO). Don Adán Augusto López se econtraba de visita por Veracruz. Vaya, vaya…

Leopoldo Mendívil

Colaboró: Upa Ruiz This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

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