Las falacias de la semana (1)

LIC. JESÚS RAMÍREZ CUEVAS, VOCERO DE LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA:
" Las masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira, que a una pequeña": Adolf Hitler

Me permito comentarte las falacias cuatroteistas de la semana que concluyó. No son las únicas, pero sí las más relevantes.

EL TREN MAYA. No sé que entienda la 4T por el concepto de inauguración, porque lo que es el evento del Tren Maya… Solo se abrió el primer tramo y un par de estaciones, no la obra completa (cinco tramos).

El tan esperado día, el presidente casualmente “olvidó” el costo de la obra; bueno, aquí le va el apunte: casi triplicó su presupuesto al llegar a los 500 mil millones de pesos… hasta ahora. ¿Qué habría hecho la población de la zona con tal cantidad de recursos si el gobierno los hubiera destinado a apoyar sus proyectos productivos? 

Otra posverdad alrededor del TM es la promesa de no talar ni un solo árbol para su construcción; las imágenes oficiales demuestran lo contrario y, según organizaciones ambientalistas, se derribaron entre cinco y 10 millones de árboles. También se ofreció que el TM sería eléctrico, pero no, quema diésel.

El costo del boleto, el menú y el tiempo del viaje son un embrollo; de eso me ocuparé en otra ocasión. 

DESAPARECIDOS… POR SEGUNDA VEZ. En agosto pasado comenté que algo no cuadraba con la renuncia de Karla Quintana a la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas (CNBPD). Doña Karla generó “una base de datos confiable, la cual arrancó con 68 mil personas no localizadas hasta antes de 2018. La 4T sumó 43 mil personas al registro, totalizando 111 mil. Tal cifra no agradó al presidente López Obrador,” por lo que encomendó a los Servidores de la Nación levantar un censo y designó a Teresa Guadalupe Reyes como nueva titular de la Comisión (“Los otros datos”, 28/8/2023).

La licenciada Reyes garantiza 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad, pues carece de experiencia en defensa de derechos humanos. De hecho, apenas terminó la maestría en esta materia en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (¡uufff) y reconoció públicamente su cercanía al presidente

De las 111 mil personas registradas, doña Teresa Guadalupe acaba de informar que “realmente” sólo son 12 mil válidas. ¿Cómo logró tal prodigio? Muy fácil; primero descontó, correctamente, 16 mil y pico personas localizadas y otras dos mil que estaban duplicadas. Después, eliminó de un plumazo a las 62 mil personas sobre las cuales no hay datos para iniciar la búsqueda o se carece de datos para identificarlas. Como si la falta de información pertinente lograra que las personas ya no fueran desaparecidas.

Los colectivos de buscadores reprobaron tales cifras alegres. Una madre, perteneciente a las “Fuerzas Unidas por nuestros desparecidos en Coahuila y México”, calificó el nuevo registro como un censo maquiavélico. Razón no le falta.

MINISTRA A MODO. A decir de su CV, para Lenia Batres los días son de 40 horas y no acostumbra dormir. Solo así se explica que a partir del año 2000, ella tuviera trabajos de tiempo completo a nivel directivo y, simultáneamente, estudiara tres maestrías y un doctorado, fuera coautora de seis libros, anduviera de activista de MORENA en dos estados y hasta impartiera clases.

De las tres maestrías, la que interesa para su reciente designación como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación es la de Derecho Penal, la cual doña Lenia cursó en la Escuela Superior de Leyes y Derecho de la Universidad Humanitas (2008-2010). Dicho plantel se ubica en el lugar 272 de las universidades del país (Ranking Web de Universidades, webometrics.info consultado 17/12/2023), por lo que cabe preguntar si será suficiente su preparación académica para ser ministra. Con todo respeto, lo dudo.

Ahora veamos la combinación del estudio y el trabajo. Hacer una tesis razonablemente aceptable para el grado de maestría requiere, por lo menos, de dos años dedicándole medio tiempo. ¿Cómo le hizo? Adicionalmente, doña Lenia cursó un doctorado en Derecho pero no se ha titulado.

Aun cuando es abogada, no tiene la experiencia judicial indispensable para ser un juez común, mucho menos para ser ministra. Norma Piña, por ejemplo, empezó su carrera judicial en 1988 y 10 años después llegó a ser juez, cargo que ganó por oposición. En el año 2000 ascendió a Magistrada, también por oposición, y le tomó 15 años llegar a ser ministra de la Corte. Como ves, Jesús, no son enchiladas.

No dudo que Lenia Batres sea, como dice el presidente, “una persona honesta e íntegra”. Pero eso no la hará una ministra de primera; su trayectoria y su formación académica ni siquiera la harán una ministra de segunda.

P.D. ¿Cómo va el entrenamiento de Claudia Sheinbaum en esto de las posverdades?

Colaboró: Upa Ruiz This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Correo: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Facebook: Leopoldo Mendívil

Twitter: @Lmendivil2015