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•    Obsérvalo, huélelo y ¡mmm pruébalo!

“La degustación es probar el vino”, aclaró el sommelier quien llevó a la cabina de los Estudios Tepeyac, todo lo necesario para hacerlo en ese mismo momento, mientras narraba para el auditorio paso por paso cómo deben de catar el vino, “lo primero es tener una botella de vino que hayamos elegido, tener las copas adecuadas… un sacacorchos, en este caso yo traje uno que le llaman ‘camarero’, es uno de dos pasos, es el más fácil de ocupar”.

“Vamos a empezar precisamente abriendo la botella de vino, lo que vamos a hacer es tomar la botella de los hombros, es decir, la parte final del cuello de la botella” indicó Omar Cuellar, “tenemos el capucho y hacemos un corte alrededor de todo el capucho, la intención es quitar la parte plástica para que podamos ver el corcho”.
Ya con el corcho a la vista, “tomamos el sacacorchos, le damos varias vueltas, la intención es tres cuartos de vueltas, dejar un poco, porque sino se rompe el corcho por abajo y tira parte de los sedimentos del corcho” añadió Omar Cuellar, mientras los locutores miraban atentos el uso del sacacorchos de dos pasos, “el primer paso hacia arriba y después el segundo paso para el descorche y retiramos”.

Para demostrar cómo se continúa con la cata, después de lo visual, para la parte olfativa agregó “hay dos maneras a copa quieta y agitada; a copa quieta se buscan los olores primarios, que vienen siendo algo de los frutos rojos: ciruela, fresa, frambuesa; y cuando tú mueves la copa haces que se oxigene rápidamente y con eso eleve la intensidad de los olores de los frutos que te puedes llegar a encontrar”.

Después de encontrar los olores del vino, llega el momento de probarlo, el cual está divido en tres etapas, “son tres fases: ataque, paso en boca y final en boca”, explicó el experto que llevó una botella de vino Chiantari de la región de Sicilia, “tomar un buen trago de vino, pasarlo por nuestra boca y tomar un poco de aire para tener esa fase retronasal y encontrar precisamente los aromas que hemos tenido… jalar un poco de aire implica que puedas sacar el aire por nariz, eso es lo retronasal”, esa acción permite al consumidor encontrar aromas, “como la ciruela, pasa, fresa, frambuesa inclusive algunos toques balsámicos se encuentran en este vino”.

"Con este proceso sencillo encuentras el ataque, toda la cuestión en boca; si hablamos de vino blanco su acidez, de vino tinto el tanino, que en este caso es muy aterciopelado, y muy fácil de pasar” refirió el sommelier,  “al final, encontramos todo el aroma pero en boca”, explicó Omar Cuellar para finalizar la sección. Si quieres conocer otro Secreto del Vino, acude a las oficinas en Frontera 32, colonia Roma o visita www.secretodelvino.com

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