(Dios ha distinguido al ser humano en la cruz de su Hijo, robusteciéndole en los trayectos existenciales ―incluso cuando esas rutas están desbordadas de angustias ― mediante el símbolo de la Nueva y Eterna Alianza, esto es, con el aliento/alimento de su Cuerpo y de su Sangre)

“Dejémonos sorrender por el diario de los andares, hagamos propósito de revisión al final de la jornada y propiciemos que la rectificación de los latidos transforme nuestro débil palpitar”. Vivimos en la apariencia del cuerpo, mientras que el escenario del alma camina en la tristeza muchas veces.

“Una civilización solidaria no es posible si falta esa auténtica entrega, que germina del afecto”.

Hace unos cuantos años que la comunidad internacional se vuelca con el quehacer de los progenitores. Personalmente, lo considero muy justo, para