"El origen de la ciencia fue la caída del ocultismo" 

El mundo de la ciencia no cesa en sorrendernos, y pienso, que es el gran agente actual de cambio en el mundo, al menos de subsistencia, pues son muchos los desequilibrios cosechados entre análogos y con nuestra propia casa común. Realmente, hoy más que nunca necesitamos respuestas probadas para salvaguardar la salud del planeta y la nuestra;

"Hay que salir de esta visión del mundo siniestra que nos lleva al derrumbe"

Necesitamos reponernos como generación, tomar el espíritu solidario como deber y el ánimo cooperante como obligación ciudadana. Sin duda, el COVID-19 es algo devastador, puesto que detrás de los fríos números de las estadísticas, quedan vidas truncadas, corazones heridos, familias hundidas en nuestras propias miserias humanas.

(El auténtico amor no se conoce por lo que requiere, sino por aquello que reconoce y quiere custodiar) 

I.- LA FIESTA QUE NOS TRANSFORMA
El verdadero éxtasis es una fiesta que se forja en el alma,
es una recepción de pulsos y una ceremonia de sueños,
un vivir desviviéndose por vivir para el otro legándose,
pues no hay mayor don que estar juntos y saberse amar,
olvidándose de uno mismo, ¡perpetuándose en el querer!

“La ausencia de coraje transforma nuestra existencia en una necrópolis”
Vivimos una época de trabajar duro, de no quedarnos rezagados en la irresponsabilidad, pues para hacer frente a la propagación de la enfermedad del COVID-19, lo primero que se nos requiere es ponernos en acción entroncada, si en verdad queremos mitigar sus efectos adversos en la economía y en el mercado mundial de todo el mundo.

Ser tolerantes es una obligación de todos y de cada uno de nosotros; si en verdad queremos hacer del planeta el paraíso con el que soñamos. Hay que ejemplarizar liderazgos y realidades, gobernar coherentemente, sirviendo al bien colectivo sobre todo lo demás, aplicando las leyes sobre derechos humanos, prohibiendo actitudes criminales y corruptas,

 "Caminar en antítesis, con nuestro raciocinio particular, es el estado moral más intolerable" Siempre se ha dicho que hay que mantener viva la conciencia. Quizás sea el mejor espíritu para buscar el mejor efecto. Ahora, más si cabe, es menester trabajar en esa voluntad social del retorno a lo equitativo, para huir del continuo diario de contracciones que tanto nos amortajan.