Por cuarto sexenio consecutivo, el Estado mexicano está perdiendo la guerra contra el crimen organizado, sin que se vea un mínimo de esperanza para alcanzar la pacificación del país.

La marca Bienestar se extiende peligrosamente en México, donde el gobierno está intentando a toda costa asumir el control de todos los resortes que mueven al país, con buenos dividendos políticos pero nulos resultados prácticos.

La autonomía del Banco de México, la reforma tributaria y el presupuesto 2022 son sin duda las grandes preocupaciones que dejan los cambios en la Secretaría de Hacienda y la propuesta para el nuevo titular del banco central.

El proceso electoral 2020-2021, ha quedado marcado por la sospecha, la frivolidad de las campañas, la pobreza de propuestas, la ilegal intromisión confesa desde el poder central, la simulación de partidos que medran con el presupuesto; y la mediocridad de la oposición. Pero

¡Claro que sí! ¡Claro que sí! No podemos ser cómplices del fraude.

Así, frente al país, el Presidente admitió que está metiendo las manos en la elección, lo que la ley prohíbe.

Con una confesión así ya no quedan dudas y todo parece indicar que la anhelada democracia en México tendrá que seguir esperando. 

¿Golpe a la democracia? No Sr. Presidente, en México se están tomando decisiones más trascendentes de lo que muchos podrían imaginar. Desde los organismos que aún pueden presumir una autonomía efectiva, como el Tribunal Electoral (TEPJF), el INE, el INAI y la Suprema Corte