La historia de los ferrocarriles en México data desde la creación de La empresa Ferrocarril Central Mexicano, fundada
en 1880 para operar el tren de la Ciudad de México a Ciudad Juárez, luego El tren de Guadalajara México en 1888 “El Tapatío”, Mérida desde 1902 y en 1950 directo Mérida Ciudad de México, después Monterrey-México “El regiomontano” en agosto de 1882, Veracruz Ciudad de México “El Jarocho” el 1 de enero de 1873. En toda la historia del ferrocarril nunca tuvo la cantidad de accidentes que han tenido que ver con las vías ferroviarias durante el gobierno de López Obrador, ello se explica por la política de “no mantenimiento” característica del gobierno del 2018 al 2024, tiempo durante el cual se suspendió el mantenimiento en general del gobierno federal y en los estados donde gobernó el movimiento MORENA, con el pretexto de que no era necesario pavimentar calles, ni carreteras, ni dar mantenimiento a líneas ferroviarias con el consecuente número de accidentes. Pero lo que es imperdonable es el costo de vidas humanas.
Acaso para Sheinbaum una vida humana no merece someter a juicio a los responsables, es más su complicidad con AMLO y sus hijos que su responsabilidad con el pueblo.
De 1873 a 2018 no hubo la cantidad accidentes ferroviarios que hubo con López Obrador, 7 MIL, de los cuales 36 fueron graves, Según datos de la Agencia Reguladora del Transporte Ferroviario (ARTF) de reportes recientes.
Regularmente los accidentes fueron fundamentalmente camiones que le intentaban ganar al tren, los más emblemáticos que recordamos es el del camión de pasajeros que intento ganarle al ferrocarril en la carretera Irapuato-la caldera, (años sesenta) recientemente el tren a Tijuana que cayó a un rio en Sinaloa con más de cien muertos en los años noventa, y entre los años noventa los vagones que se soltaron de un tren en la ciudad de México en el ferrocarril de Cuernavaca, en un día de tianguis en la colonia Anáhuac, matando a muchas personas, pero la habilidad y destreza para manejar la información de una gran comunicadora a quien no se le ha hecho cabal justicia Sara Moirón, evitó que el accidente trascendiera, otro caso donde intervino oportunamente fue el descarrilamiento de un tren de carga camino a Cuautla y del que ningún medio tampoco manejó la nota ni fotos ni nada. Hay que reconocer la eficiencia de Sarita Moirón (QEPD) al frente de comunicación de Ferrocarriles Nacionales.
Lo que es inconcebible es el accidente de la línea 12 donde prometieron peritajes extranjeros imparciales y cuando dieron su peritaje la entonces jefa de gobierno Claudia Sheinbaum los descalificó. Los “priístas” construyeron 11 líneas el metro y ninguna se les cayó. Morena hizo solo una y se les cayó. Hoy en el tema del descarrilamiento del Transístmico o interoceánico, apuestan al olvido ciudadano. No es cosa menor murieron catorce personas, como en otros casos de negligencia lamentable, el gobierno ha acusado a la prensa de “carroñeros” nada mas que si hay carroña es porque hay cadáveres y los cadáveres los puso el gobierno desde el momento en que su negligencia y corrupción provocaron esas muertes. Qué es más grave ser asesino o ser carroñero, no obstante que el término carroñero no aplica cuando se trata de información.
Para un gobierno que es más importante la fidelidad que la capacidad los accidentes son una bola cantada, pero además hay culpables cubiertos de impunidad insultante.
Eduardo Sadot Morales Figueroa
Doctor en Derecho
eduardosadotoficial
@eduardosadot