EL PROBLEMA DE LA DESINFORMACIÓN EN LAS REDES SOCIALES

Desde hace mucho tiempo, los medios de comunicación (televisión, radio, revistas y periódicos) han servido para informar, 

 comunicar incluso influir en la sociedad, principalmente sobre temas políticos, sociales y económicos.

Todos sabemos que la información es poder, y nuestra necesidad de la misma es cada vez mayor, aún y cuando no toda la información que recibimos es confiable o real.

Por ejemplo, Adolf Hitler utilizó a los medios para difundir propaganda política - principalmente ataques contra los opositores políticos y difusión del antisemitismo- lo que resultó ser un arma fundamental para el Tercer Reich. El diario “Völkischer Beobachter (observador del pueblo)”, inicialmente Hitler lo calificada como el más odiado del país para provocar sus ventas, y después lo convirtió en el diario oficial.

Actualmente, la tecnología ha permitido que no solo los medios de comunicación tradicionales difundan información, sino ahora las redes sociales los han sustituido en cierta medida ya que permiten estar en constante contacto con lo que sucede alrededor del mundo.

Las redes sociales han facilitado el acceso a la información, pues pasaron de ser un simple medio de interacción social o de amistad, a ser una de las principales fuentes de comunicación.

Son de utilidad, no sólo para las personas comunes, sino para empresas, personas públicas y hasta para los propios medios de comunicación como periódicos, revistas, televisoras, incluso para utilizarlas en la política.

Sin bien, en las redes sociales se transmite información, mucha de esta no esta regulada o constatada en su totalidad, lo que en muchos casos provoca que seamos victimas de la “mala información” o “información falsa”.

Sabemos que no toda la información compartida a través de las redes sociales es confiable o verdadera. Se difunden muchas notas amarillistas que en ocasiones son meramente ficticias y, en otras ocasiones, son notas que deforman los acontecimientos o manipulan la información beneficiando a quién desea distribuirla o en su caso provocan linchamiento social, personal, familiar a una persona o instituciones.

Las redes sociales también han servido para que cualquier persona difunda información sin ningún tipo de control o límite, provocando que lo que publique sea falso, impreciso, tendencioso, y sin sustento alguno, lo anterior, bajo el argumento de ejercer la libertad de expresión.

Gracias a las redes sociales y al uso desmedido de estas, cualquier persona ya se cree reportero o periodista, por el simple hecho de grabar con su celular o cualquier medio electrónico algún evento que considere atractivo para los usuarios de dichas redes sociales.

Por supuesto, estos vicios y estas malas prácticas van en aumento, ya que no hay ninguna limitante para aquellos que de manera maliciosa o torpe, por decir lo menos, publican noticias falsas de alguna o algunas personas o instituciones.

Por el contrario, se debe considerar que toda la información que se publique en redes sociales debe ser debidamente revisada y corroborada de cierta, o simplemente evitar difundir información falsa o inexacta, para evitar que afecten la imagen de las personas.

Por ejemplo, hace unos días una persona subió a las redes sociales un video en donde grabó a dos personas que se encontraban dentro de un vehículo blanco, el cual estaba parado en la esquina de una calle cerca de la avenida reforma centro en la Ciudad de México, y al pedirle a los ocupantes del vehículo que movieran el auto por que estaban obstruyendo el paso de los peatones, los ocupantes del mismo se bajaron a encarar a quien los estaba grabando, haciéndose de palabras.

Momentos más tarde se difunde el video y se comienza a decir que las personas que se encontraban dentro del vehículo pertenecían a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, uno de ellos, se dijo que supuestamente era el Maestro Jorge Gustavo Arroyo Acosta, Fiscal Central de Investigación para la Atención de Asuntos Especiales y Electorales de esa dependencia, incluso se publicó su foto y sus datos como nombre, teléfono y cargo.

Sin embargo, la persona que se grabó en el video no era el Maestro Jorge Arroyo, las redes sociales comenzaron a difundir después que era una persona de nombre Rodolfo Efren Garayoa Oliveros.

Pero por lo pronto, y en lo que descubrieron que se trataba de otra persona y no del Maestro Arroyo, a este lo amenazaron por teléfono más de 30 veces, tuvo que informar a sus superiores que no se trataba de su persona, que lo que se difundió era falso, pero principalmente sus amigos y familia le hablaron para preguntarle si el había sido.

Lo que provocó que tuviera que explicarles a todos que se trataba de un error, que él no era la persona que salía en el video; sin embargo y por lo mediático ya su reputación e imagen se puso en riesgo, por la ignorancia y la omisión de no constatar la verdad.

Esto es un claro ejemplo, y una notoria irresponsabilidad de aquellos que publican videos y difunden información falsa a través de las redes sociales sin constatarla o verificarla, lo que provoca que afecten la imagen y reputación de las personas sin mayor consecuencia o castigo u obligación de reparar el daño a quienes se ven afectados con las notas falsas que se difundan sobre su persona.

Cabe destacar, que de la investigación que se hizo el Maestro Arroyo ha sido una de las personas más respetuosas de la institución y ha hecho carrera en la procuración de justicia, y que por una desinformación pudo haber perdido su empleo o pudieron haberlo afectado físicamente o en su imagen y reputación.

Por ello, es necesario que se hagan criterios que nos ayuden a filtrar la información que encontramos en internet, así como, tener un criterio propio que fomente el cuestionamiento y la crítica constructiva, recordemos que el cuarto poder llegó para quedarse y es capaz de manipular masas, persuadir ideologías y crear nuevos seguidores; más si esas masas se dejan llevar por aquellos que se dedican a desinformar.