Justificada insurrección en el IMSS * Debe obedecer a los trabajadores: ¡renuncia! * La dictadura del Gobierno, esclaviza a la clase
trabajadora * Otro ejemplo es el de M. Araiza del SNAC * Modificaciones fiscales atentan contra la inversión * Dicen que buscan atacar la evasión * Lo cierto es que aumentan los impuestos * Empresarios dudarán en traer su dinero a México * Guerrero, reprobado en todo * Evelyn, no pudo con inseguridad, pobreza y corrupción * Oposición, sigue fortaleciéndose * Responsabilidad y gobernanza, ¿Relaciones Públicas? * Debe verse en inversión productiva
"Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra."
Gabriel García Márquez (Cien años de soledad).
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El sindicalismo corporativo en México ha vuelto a exhibir su rostro más decadente, pero esta vez con una variable que resulta grotesca para los tiempos de supuesta transformación.
Un líder sindical entregado, sumiso y de rodillas ante el poder burocrático del Estado. La estrepitosa derrota de la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), donde más del 60% de las bases votaron por el "NO" al aumento salarial, no es una simple discrepancia de porcentajes
Es un golpe al ego de la clase política encabezada por Claudia Sheinbaum y que demuestra el lado más sucio y siniestro de la manipulación de la clase obrera y trabajadora de México.
Es una insurrección legítima y rabiosa en contra de Rafael Olivos Hernández, un burócrata que opera más como empleado de la Secretaría del Trabajo que como defensor de los médicos y enfermeras del país.
Vender como un "logro histórico" un raquítico aumento del 2.9% directo al salario tabular, disfrazado con un 6.8% global mediante prestaciones que se diluyen en la nada, es un insulto a la inteligencia de un gremio sobreexplotado.
Olivos pretendía que los trabajadores de la salud firmaran un cheque en blanco para aplaudir su subordinación con las autoridades laborales. Ganarse una estrellita en la frente para seguir gozando de protectorado del secretario de Trabajo, Marath Bolaños y del auténtico mandamás del sector labora mexicanos: Arturo Alcalde, padre de la dinastía de las Alcalde que dominan desde el gobierno de Andrés López Obrador, a los sindicatos burocráticos y del sector privado.
Mientras el sometimiento que raya en la lambisconería de Olivos y sus secuaces en el Comité Ejecutivo de ese sindicato, la realidad supera para cientos de miles de mexicanos que, por necesidad usan las instalaciones del IMSS para sanar las enfermedades de ellos y sus familiares.
No es una exageración. Es un relato de la realidad, donde el director del IMSS, Zoe Robledo, como miles de médicos, enfermeras, personal de hospitales y clínicas, así como administrativos, lidia todos los días.
Een un gobierno que sufre una crisis financiera que lo mantiene en una quiebra técnica, hace ver todas las clínicas, donde el personal atiende "con las uñas" ante un desabasto crónico de medicamentos, materiales de curación y hasta de un litro de cloro para mantener los hospitales limpios.
La propia Claudia Sheinbaum lo ha tenido que admitir a regañadientes. Esa miseria en el sector salud en todo el país, terminó por reventar la burbuja de complicidades en la que vive encapsulada la cúpula sindical.
Lo que estamos presenciando es el regreso de las peores mañas del "charrismo" sindical, ahora bendecidas desde el aparato oficial que durante décadas crítico y ahora es sumiso como como un creyente religioso.
Para imponer este convenio de sumisión, la camarilla de Olivos desató una campaña de terrorismo laboral. Amenazar a los trabajadores interinos y en condiciones más vulnerables (los "08") con quitarles el empleo si no votaban a favor del pacto.
Es una vileza que retrata de cuerpo entero a su dirigente. A esto se suma el uso dictatorial de la cláusula 136 Bis, una "ley mordaza" estatutaria que Olivos utiliza como látigo para perseguir, silenciar y expulsar a cualquier voz disidente que se atreva a cuestionar su sumisión.
Pero Olivos no actúa solo. Su audacia proviene de la protección que le brindan desde arriba. Las bases disidentes no se equivocan al apuntar directamente a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, de Marath y al Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral que aún controla por órdenes del abogado laboral afín al pejelagarto, Arturo Alcalde a través del gran traidor de la clase obrera, Alfredo Domínguez Marrufo quien, para colmo quiere reelegirse con el beneplácito del Senado de la República, en los próximos días.
Estas dependencias, lejos de actuar como árbitros imparciales o garantes de la democracia obrera, operan como los verdaderos titiriteros de la dirigencia del SNTSS.
El blindaje institucional a Olivos obedece a un burdo intercambio de favores: el líder sindical garantiza la paz en los hospitales y frena las demandas laborales auténticas, mientras que el aparato del Estado le valida procesos desaseados y lo sostiene artificialmente en la silla.
Su pasado como candidato suplente a diputado federal por el partido oficialista Morena no es una coincidencia; es la factura política que hoy cobra para mantenerse impune.
Con el rechazo masivo en las urnas, el pacto de impunidad entre Olivos y la STPS ha quedado dinamitado por los propios trabajadores. Olivos es hoy un general sin ejército, un espectro burocrático desprovisto de toda legitimidad moral para sentarse a negociar de nuevo con la dirección del IMSS de Zoé Robledo.
La terca realidad ha dejado claro que la base no se va a doblar ante un dirigente domesticado.
El camino hacia un Congreso Nacional Extraordinario para destituir al entreguista es ya inevitable. Queda por ver si el aparato del Estado insistirá en sostener a este cadáver político o si, por fin, entenderán que el control forzado de los trabajadores de la salud es una bomba de tiempo que les va a estallar en las manos.
PODEROSOS CABALLEROS
ARAIZA: Olivos es un espejo perfecto de que ocurre en otros sindicato. Este columnista ha recibido decenas de denuncias (que no son escuchadas en el CFCRL, ni por el gobierno de Sheinbaum, de desfalcos y robo de cuotas sindicales del líder del sindicato alimenticio, Alejandro Martínez Araiza. La impunidad se logra en base a complicidades y las más sólidas es cuando están protegidas por mucho dinero.
DESESPERACIÓN FINANCIERA: La 4T está a un paso de crear más restricciones a deducciones, pérdidas fiscales y determinados intereses pagados por empresas. No hay impuestos como dice Sheimbaum, pero aumentan los que existen. Entendemos la narrativa del diputado Carol Antonio Altamirano, presidente de la Comisión de Hacienda, al sostener que el objetivo es combatir la evasión fiscal sin incrementar las tasas impositivas. Pero, con la nueva miscelánea fiscal, los límites podrían provocar que empresas con gastos legítimos paguen impuestos sobre utilidades superiores a las efectivamente obtenidas. Estas decisiones definitivamente, modificarán las decisiones de inversión, financiamiento, contratación y planeación fiscal de empresas medianas y grandes.
ESTADO POR ESTADO
GUERRERO: La definición electoral estará marcada en base al seguimiento prioritario comprende Acapulco, Chilpancingo e Iguala, con atención a seguridad, presupuesto e infraestructura. En estos aspectos, está reprobada la gobernada Evelyn Salgado y los alcaldes de esos municipios que están presos de la violencia y pobreza.
RESPONSABILIDAD Y GOBERNANZA (ESG): Sofía Alarcón Díaz, líder de Consultoría en Sostenibilidad para las Américas de SE Advisory Services, división de Schneider Electric, reveló que las empresas mexicanas presentan diferentes niveles de desarrollo en sus sistemas de medición ambiental. Una gestión deficiente de información ambiental puede elevar costos de financiamiento y dificultar el acceso a determinadas cadenas de suministro. No podemos dejar de ser crítica, por lo que seguimos preguntándonos: ¿Cuánto invierten las empresas mexicanas en sistemas de medición ESG y qué resultados económicos verificables obtienen?
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@vsanchezbanos