A todo galope

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Bien dicen por ahí que Dios los Hace y ellos se juntan, y esa es una forma nada decente o muy indecente de culpar a Dios de los dislates cometidos por los humanos y algunos otros que a pesar de ser humanos carecen de la mínima humanidad. Pero dejando los asuntos divinos en manos de quien los tiene que resolver, y los terrenales en nuestros congéneres, comencemos a dilucidar lo que ha venido ocurriendo en la Capital de la Republica desde que el señor Miguel Ángel Mancera decidió anunciar a los cuatro vientos, dos huracanes, un temporal y uno que otro ciclóncito de menor cuantía, que si quiere ser candidato a la Presidencia de la República.

No es cualquier cosa para un hombre del talante del señor Mancera tocar un tema tan sensible, y máxime cuando el mismísimo Jefe de Gobierno de la Ciudad de México no tiene ni siquiera la idea de que para eso se requieren condiciones muy especiales.

Y no es que me de la gana negarle al señor Mancera los méritos suficientes para contender por la Primera Magistratura, por el contrario, los tiene y puede hacer con ellos lo que le venga en gana, incluso ser candidato a la Presidencia. El problema es que hasta ahora no ha demostrado que tiene tamaños para serlo, porque para serlo hay que pacerlo y hasta ahora no tiene la mínima idea de lo que significa que alguien sea considerado un estadista. Yo creo que el señor Mancera lo sabe muy bien, y pese a ello pretende serlo o al menos hacer que los demás creamos que lo es, porque desde que alguien le endulzo el oído con la posibilidad, ya no hay quien lo aguante porque todo lo que se haga en el Gobierno del Distrito Federal tiene que apuntar hacia esa dirección.

Por principio de cuentas ya dijo que si quiere, y eso quiere decir que de ahora en adelante la investidura que detenta como gobernante de la Capital de la Republica Mexicana será guardada en el ropero y se pondrá la que corresponde a un posible Presidente del país, en esas anda ahora, pero para situarlo en su penosa realidad hay que señalar que los asuntos de la Ciudad de México requieren de alguien que tenga voluntad de gobernar, y eso significa sufrir un desgaste porque el poder tiene esa particularidad,

Las marchas afectan a la mayor parte de los que aquí habitamos, y eso no le importa al señor Mancera. Los granaderos tienen por adición jugar al futbol para mantenerse en forma ya que la mayor parte cuentan con un grosor bastante grosero, pero el problema es que juegan agarrando de pelota a una persona de la tercera edad. El dinero se utiliza para la cooptación de posibles votantes, la negación de la delincuencia organizada es una máscara que oculta el rostro de la ineficiencia, y muchas otras cosas más que debiera resolver antes que ponerse a soñar con la Presidencia de la Republica. Es consejo, no reclamo. He dicho. Vale. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.