Nuestros nuevos y ricos encomenderos

sinpunto

Según el reporte de Oxfam, México está dentro del 25% de los países con mayor desigualdad en el mundo. Creo que para la mayor parte de los mexicanos eso no es nuevo porque desde hace muchos años, quizá desde antes de que lográramos nuestra independencia, la disparidad es algo que ha existido y con la que hemos vivido y convivido. También hay que señalar que quizá lo intuíamos porque de pronto convertimos al señor Carlos Slim en el hombre más rico del mundo, y cada vez que Bill Gates intentaba alcanzarlo los mexicanos esperábamos expectantes la siguiente medición para ver si nos habían desbancado. Al conocerla nos llenábamos de satisfacción cuando lográbamos mantener el primer lugar. Para decirlo de otra forma, nos sentíamos orgullosos de la hazaña del señor Slim, pero no sabíamos cuales eran los efectos colaterales de ese enriquecimiento.

Quizá en lo que verdaderamente hemos triunfado los mexicanos es en alcanzar el primer lugar en pobreza, y me parece que hemos hecho de todo para lograrlo. Pero también hay otros hechos que muestran nuestra eficiencia, y el mejor ejemplo es que hemos logrado que un millón de mexicanos concentre el 43% de la riqueza del país, a la vez que el 46.5% de nuestra población viva en la pobreza. No es algo fácil de alcanzar, pero los hechos ahí están. Para que el mundo sepa lo que somos capaces de hacer, el 1% de los mexicanos acumula el 21 por ciento de la riqueza del país, y esto por la simple razón de que los millonarios crecieron un 32% entre 2007 y 2012.

Las fortunas más prominentes se han concentrado en 16 personas, y la lista de ricos empieza por Carlos Slim, Germán Larrea, Ricardo Salinas Pliego y Alberto Bailleres. Que bueno que tengamos ricos porque ellos generan riqueza, pero que malo que tengamos 53.3 millones de mexicanos que viven en pobreza, y de los cuales 23 millones no pueden comprar la canasta básica aunque reciban el salario mínimo. Por cierto, la precariedad del mini salario, la marginación indígena, la brecha entre la educación pública y privada y el incremento de la violencia, se han convertido en los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Hay que reconocer que las cosas no están funcionando bien en este país, y tres son las razones: una educación deficiente, gobiernos ineficientes, y corrupción. Hasta ahora no resulta halagüeño el futuro de las generaciones venideras porque seguirán padeciendo pobreza y la moderna esclavitud con esos nuevos encomenderos que a base de explotar concesiones otorgadas por el Estado han alcanzado riquezas inconmensurables que los colocan como deidades de los nuevos tiempos. Mientras el salario mínimo en México siga siendo de 70 pesos el poder adquisitivo de las clases marginadas seguirá a la baja. Insisto, que bueno que tengamos ricos, pero pagan salarios de hambre con tal de seguir acumulando. Esa es su naturaleza, pero la del gobierno debe ser distribuir equitativamente el ingreso aunque no le guste a los ricos. Ese es el secreto. Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.