Morena y el PRD - 15 agosto 2017

sinpunto

Sin lugar a dudas, el Movimiento de Regeneración Nacional, el partido que fundó Andrés Manuel López Obrador, ha sido el instrumento utilizado por Andrés para quitarle al Partido de la Revolución Democrática el acceso a los caudales públicos más altos del país, pero hace falta la estocada final para echarlo fuera de lo que ha sido su mayor bastión desde que derrotaran a la maquinaria tricolor en 1997. Ya se hizo con más de la mitad de su militancia, pero falta el golpe final.

El tabasqueño sabe que hacerse de la Ciudad de México significa la permanencia de su proyecto, en el caso de no alcanzar la Presidencia de la República, y la principal fuente de recursos para quienes ha venido preparando para que lo sucedan en la dirección del proyecto, y que no son necesariamente quienes lo han acompañado como grupo político. Para decirlo más claro, el señor López tiene herederos, y sean ellos los que capitalicen lo que tanto trabajo le ha costado construir.

Pero para llegar a eso se requiere una buena operación política, y la principal disyuntiva que por ahora se le presenta es la elección de quién será su candidato a la Jefatura del Gobierno de la Ciudad de México. El señor López no puede imponer un candidato sin antes decantar un proceso de selección para evitar la posibilidad de una imposición cuando lo que más ha pregonado es su carácter democrático. Sabe que un acto de imposición sería garrafal en los momentos de mayor definición del proyecto que encabeza.

Mario Delgado, Claudia Sheimbaun, Marti Batres y Ricardo Monreal son quienes han manifestado públicamente sus intenciones de participar en un proceso interno de elección de candidato.

Pero al final quienes seguramente participarán con mayores posibilidades son Claudia Sheimbaun y Ricardo Monreal Ávila, quienes por ahora trabajan como jefes delegacionales en Tlalpan y Cuauhtémoc. De la Señora Sheimbaun se pueden decir muchas cosas, pero en lo personal creo que el perfil del señor Monreal es superior.

Por mucho que se diga que la señora Sheimbaun es la preferida del señor López Obrador, la realidad es que tiene que elegir a quién mejor responda a su proyecto y quien le garantice el acceso al universo sagrado que la Ciudad de México significa para el Movimiento de Regeneración Nacional. Martí Batres y Claudia Sheimbaun representan por ahora el discurso radical al que muchos le temen y que seguramente provocaría la pérdida de muchos votos.

En ese contexto quien mejor perfil tiene, sin lugar a dudas, es el jefe delegacional de Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, a quien por ahora muchos identifican como el rival a vencer en la selección interna, por lo que seguramente aciertan las críticas en su contra en los siguientes meses ya que el ejercicio político también tiene mucho de crudeza cuando de proteger intereses se trata. Al tiempo.

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