Alito, va

SINGLADURA

Entre sus atributos podrían citarse la juventud –algo ciertamente que se cura
con los años y que rehúso calificar de enfermedad- un discurso que ánima incluso a políticos veteranos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero sobre todo –dicen algunos- que a la fecha no se le conocen, al menos para discutirlos públicamente, tratos sucios con la nomenclatura tricolor que hoy parece dominar al vetusto partido que imperó en México sin que por décadas hubiera sombras capaces de restarle luz.
Si, comento sobre el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas. Bien conocido como “Alito”, un sobrenombre que parece gustarle y que muy probablemente quede inscrito en las planillas que vayan a disputarse muy pronto la presidencia nacional del PRI.
“Alito” tiene algunas cosas que presumir o argumentos para competir por la dirigencia del tricolor. Dice por ejemplo que su estado es el más seguro del país. Añade que crece a una tasa del 4,3 por ciento y es el número uno del país por la eficiencia del gasto público. Añade que Campeche figura entre los principales productores de mango, sandía, entre otros frutos.
Dice además que en el cuarto año de los seis de su gobierno habrá cumplido el 100 por ciento de los compromisos que asumió como titular del Ejecutivo Estatal. Otro avance que registra y presume, claro, es que el 74 por ciento de los planteles educativos del Estado se han rehabilitado. No es poco, ciertamente.
Explica que en su gestión no ha gobernado con los amigos, sino con los mejores. Claro, añade, qué mejor si los mejores son amigos y suelta una más: “no llegué a administrar, sino a transformar”. En mayo próximo, “Alito” dejará de ser el presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), un cargo al que fue electo en diciembre del 18.
Como joven que es, “Alito” asegura que tiene la convicción de que “nadie nos va a regalar nada” y añade: “las metas pequeñas son para los mediocres”. Por ello también presume que ha ganado “todas” las elecciones en que ha participado.
También presume su militancia priista. Antes que apenarse o recular, hace ver que “en el PRI estamos los que queremos al PRI” y agrega que “no podemos no hacer nada ante lo que ocurre. El PRI sabe levantarse, ponerse de pie y enfrentar los retos”. Vaya discurso en estos momentos. ¿Quién podría dejar de aplaudirle? La militancia, la base priista, la más alejada de las cúpulas y los dividendos del poder, están con “Alito”. Lo aplauden porque los entusiasma.
Tiene además un diagnóstico que encanta a muchos para explicar la derrota del PRI. Cita las causas de la debacle priista: soberbia, falta de resultados, la corrupción y, por si fuera poco dejar a la gente. No está mal el diagnóstico. Muchos se lo compran.
Invita “Alito” a dejar de hacer política desde un escritorio, desde un café, como un club de tobi. “En el PRI este es el momento de movilizar al partido. El PRI necesita un priista, no uno que diga que es priista”, pone en claro en una alusión directa al último candidato presidencial derrotado bajo las siglas del PRI.
“Alito” se compromete además a “atender aun al que te miente la madre” y poner al servicio del tricolor, voluntad, actitud, seguridad y confianza. No es poco, insisto.
Y cuando se le pregunta cómo ve al poderoso Morena, Alito suelta con un entusiasmo tan juvenil como sus años esta respuesta: “Morena ganó ayer, gobierna hoy y se irá mañana”. Así lo dijo hace unos días en un encuentro con priistas veteranos que parece están buscando un líder, joven y entrón. El próximo 25 de abril, “Alito” cumplirá 44 años. Quizá los festeje con muchos priistas que les está encantando cada vez más el discurso de “Alito”. Veremos.
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