La guerra que viene

Como sabemos, este año habrá elecciones en junio en los Estados de México y Coahuila, preámbulo crítico de la

madre de las batallas por la presidencia en 2024. En medio de este par de procesos, críticos para el país y crucial para la hegemonía política de la llamada Cuarta Transformación, está la guerra de guerrillas entre el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, sus seguidores, y el Instituto Nacional Electoral, que arrecia conforme se acortan los tiempos. También está el juego de las vencidas por el llamado Plan “B” de la reforma electoral que impulsa el primer mandatario con el respaldo de todos sus aliados, y la defensa y/o rechazo de estas iniciativas, que se dirimirán seguramente en los tribunales del país.

Parte de estas escaramuzas, que comienzan a calentar el ambiente nacional, se anuncia para el 26 de febrero próximo, una nueva marcha en defensa del voto que se prevé sacuda el Zócalo de la Ciudad de México, una segunda llamada de atención tras la manifestación, inusitada, del 13 de noviembre pasado en defensa del INE, seguida por supuesto de otra, ésta  convocada por el oficialismo el 27 de noviembre del 2022 que tuvo el propósito de dejar en claro que en las calles de la capital, el único rey es el presidente. Tan, tan, y háganle como quieran.

A la marcha del 26 de febrero próximo, ya respondió, casi de inmediato, - ¿cómo quedarse atrás? - López Obrador, desde Palacio Nacional. Menos de un mes después, el 18 de marzo, la 4T armará un “acto grande, grande”, según el presidente. Esto en ocasión del 85 aniversario de la nacionalización petrolera y en defensa de las industrias petrolera y eléctrica, a las que López Obrador invita a defender. Así, apenas en la víspera se haya dado a conocer que la producción de petróleo en México a lo largo de todo el 2022 promedió una producción de 1.622 millones de barriles diarios, una caída según la Comisión Nacional de Hidrocarburos de 2.54% en relación con la extracción total del año anterior, teniendo así su mayor caída de los últimos tres años y el menor nivel desde 1979, cuando se ubicó en 1.461 millones de barriles diarios, entre otros retrocesos en ese sector.

Pero para mantener la tónica sexenal, López Obrador dijo que el 18 de marzo se invitará además a “nuestros cantantes, aquellos que le gustan a la gente, al pueblo” pues. Dijo que habrá una fiesta porque ya “rescatamos a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad”. Eso dijo.

Así, si el año comenzó muy temprano con la detención a sangre y fuego de Ovidio Guzmán en su natal Sinaloa, el choque de trenes del Metro allá por Indios Verdes, más el despliegue de más de seis mil guardias nacionales en el sistema colectivo metro, más el deleznable plagio y la visita del presidente estadunidense, Joe Biden y del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, este 2023 promete nuevos episodios de interés e impacto en la vida pública mexicana, quizá como pocas veces. Y la temperatura nacional sube debido a los escarceos entre las partes, cada vez más enconados en este inicio de año, caliente como pocos.

Vea si no.

Recién la víspera, el INE advirtió que las reformas confinadas en el denominado Plan “B” electoral, impactarán las elecciones, con efectos como el retraso del cómputo de los votos, el riesgo en la organización de elecciones, el incremento del peligro de que más comicios se anulen, y una mayor ausencia de funcionarios de casillas. 

Más aún, según el Instituto, se reduciría el Servicio Profesional Electoral en 84.6% y desaparecería la rama administrativa, con lo que “se pone en riesgo la organización de elecciones y de mecanismos de participación ciudadana como la Consulta Popular y la Revocación de Mandato”.

Las reformas propuestas también bajarían el número de vocales en cada uno de los 300 Distritos electorales, cuya principal tarea consiste en capacitar a los funcionarios de casillas. Se prevén otras consecuencias, negativas todas ellas de este empecinamiento oficial en el Plan “B”, pero…

López Obrador arremetió a su vez contra los consejeros electorales y el presidente del INE. Los acusó de poner en riesgo las elecciones a través de fraudes y los conminó a que se vayan a engañar a otra parte.

Ratificó que la defensa del INE se usa para hacer politiquería e inflar un supuesto problema. Más aún: dijo que el INE permite el relleno de urnas, la falsificación de actas, el robo de paquetes electorales y la compra del voto. Se fue con todo y no dejó títere con cabeza.

Por ello, y sin mayor reparo, atribuyó al pueblo y no a los consejeros del INE la paternidad de la democracia, y, de ribete, se quejó de que se siga atacando a su gobierno.

Lanzó un dardo más contra Córdova Vianello, a quien llamó “un racista” que no debería estar al frente del organismo comicial. Ufff. Se desahogó de nuevo.

Pero el INE y sus once consejeros también rompieron sus lanzas y sin guardar el silencio de las momias, rechazaron las declaraciones presidenciales. Recordaron a López Obrador que su triunfo en el 2018 revela que no hay un México autoritario.

Córdova Vianello recordó al presidente que en su equipo hay violadores de las leyes electorales, algo que evitaría que el presidente vea las cosas con claridad.

"A lo mejor la cercanía del presidente con miembros de su gabinete, que son los autores de las conductas que él describió, hace 30 años, es lo que lo lleva a pensar que México no ha cambiado en nada", dijo el presidente del INE.

Lo secundó el consejero Ciro Murayama, quien le recordó a López Obrador que su descripción se ajusta a las elecciones de 1988, por el fraude cometido contra la ciudadanía y la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas.

Murayama dijo: "Describió el 88; nosotros respondemos por el 2018. Impecables elecciones, que lo diga el presidente ¿Quién rellenó una urna? ¿Quién alteró un acta? ", retó este consejero que junto con Córdova Vianello concluirá este año su encargo.

El consejero Uuc-kib Espadas tampoco se quedó atrás y negó que haya fraudes electorales en México como los descritos por López Obrador.

"Quien afirme que el INE hace esas cosas como antes la Comisión Electoral con Manuel Bartlett al frente; quien afirme que el INE participa en la alteración de resultados electorales miente, y sus afirmaciones carecen de seriedad independiente del cargo que ocupen", apuntó.

"Se habla de relleno de urnas. Quiero ver un ejemplo de una urna rellena en época del IFE e INE; de un acta falsificada", retó.

Y esto, amigas/amigos, es sólo el comienzo. Hagan sus apuestas del resultado de lo que viene. 

Roberto Cienfuegos Jiménez

@RoCenfuegos1