Las cruces de Felipe De la Cruz

aproducto

Sin lugar a dudas ese sujetoide que hace las veces de vocero de los padres de los estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa en Guerrero, es un pillo de siete suelas y un engañife preparado para hacerle la vida de cuadritos a los

demás. Y no es que tenga yo algo personal en su contra, porque ni siquiera lo conozco y ni quiero conocerlo, porque de tenerlo enfrente no respondería de su integridad física y que desde hace algunas semanas me han entrado unas ganas inmensas de apretarle el pescuezo, de jalarle los bigotes y arrancárselos con pinzas uno a uno para que le duela, y de hacerlo que se trague el vomito de Ángel Aguirre Rivero después de una cruda de mezcal adulterado y de haber comido chanfaina.

Y lo digo abiertamente, eso que le quiero hacer es simplemente porque me cae gordo. Porque si fuera por todo lo que ha hecho cuando de cometer delitos se trata, ya estuviera colgado de los dedos gordos de las patas y azotado con una rama de pasabotas en las nalgas para que no se sentara en los siguientes diez años. Este sujeto que ni es padre de un normalista ni es representante de los mismos, es un idiota que ha pertenecido a la CETEG y que se ha profesionalizado en desestabilización social y en generar problemas en cada una de las regiones de Guerrero. Eso es lo que sabe hacer muy bien y le sale de maravilla para toda esa caterva de desestabilizadores que en Guerrero hacen de las suyas un día si y otro también.

Por principio de cuentas hay que decir que el señor radica en Acapulco y es aviador porque cobra sin trabajar, desde luego que protegido por la CETEG, esa pandilla de secuestradores y asaltantes que son odiados en Guerrero y que tanta consideración despiertan en el inútil que ocupa la gubernatura porque lo que menos podría hacer es meterlos a la cárcel por todos los destrozos que ha causado y por lo que se han robado. Este sujeto tiene dos plazas, y en ninguna de ellas trabaja, pero eso si, es quien determina que tipo de camiones son saqueados porque su hijo está inscrito en Ayotzinapa, lo que le representa un jugoso negocio adicional al cobro de las plazas.

Ni que decir de las tomas de casetas, donde al menos se ha quedado con diez millones de los ochenta que se robaron los presuntos maestros y estudiantes de la normal. Y ya que estamos en esto, siempre si quiero conocerlo y ojalá se decidiera a sostener un debate público conmigo para desenmascararlo y colocarlo en su lugar como el ladrón que es, y el desestabilizador profesional que nada tiene que ver con los padres de los normalistas desaparecidos. De la Cruz es un ladrón, es un profesional de la calle y de la mentira. Y ojalá se le pudra el occipucio con tanto veneno que destila. Lo reto a un debate público. He dicho. Vale. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.