Reflexiones de cuarentena: el México de la Segunda Guerra Mundial

Y entramos al momento más álgido de contagios por el COVID-19. Mi querida Ciudad de México ha

 sido la más afectada de todo el país. Los centros hospitalarios, médicos, enfermeras, personal de apoyo y toda la infraestructura de primera necesidad están trabajando al borde de sus capacidades. Por favor: ¡quédense en casa!
Como lo comentamos anteriormente, la Segunda Guerra Mundial trajo efectos diversos. La economía ordinaria se contrajo de forma estrepitosa, lo que obligó a encontrar nuevas rutas para la expansión económica. México y su gobierno supieron adecuarse a las condiciones y circunstancias imperantes para mantener la ruta del desarrollo.
Como antecedente, vale la pena recordar que, previo al conflicto, nuestras relaciones internacionales eran álgidas. Las relaciones con Reino Unido estaban rotas a consecuencia de la Expropiación Petrolera. Por la misma razón Estados Unidos mantenía un bloqueo comercial con nuestro país. La Unión Soviética retiró a su embajador tras el asilo cardenista a León Trosky. Aunado a lo anterior, en 1935 denunció y reprobó el actuar fascista por la invasión y anexión que realizó el Reino de Italia del Reino de Etiopía. En 1938, condenó la anexión bélica de Austria a la Alemania Nazi. En 1939, México reconoció a la República Española en el exilio, en abierto rechazo al franquismo. Todo ello obligó a que el gobierno mexicano tomara la determinación de mantenerse neutral al inicio de la guerra.
Ayer como hoy, la situación socioeconómica de México era de desigualdad. Más del 83% de la población era rural y vivía en condiciones de pobreza. El 16% restante era clase media y sólo el 1% pertenecía a la clase alta con connatos permanentes de sublevación. La situación interna como externa era sumamente compleja.
Con habilidad política y visión de Estado el gobierno en turno supo recomponer la relación con los Estados Unidos, lo que implicó un intercambio comercial mayor. Se produjeron enceres de guerra que se comercializaban con las potencias aliadas. Se crearon exitosos programas de empleos y fomento económico. Como prueba de ello, el Producto Interno Bruto Nacional creció en más del 10% de 1939 a 1945.
La historia sirve para aprender de ella, sin que ello implique copiar remedios anteriores para atender crisis similares. Como nación estamos obligados a emular el patriotismo, la visión de estado, la audacia y la fuerza para atender los problemas que se nos presentan. Para ello es indispensable escuchar a especialistas, quienes saben y se han preparado para conocer y responder ante situaciones de emergencia.
Los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones deben tener conciencia y aceptar que la especialización sirve para tener elementos para la toma decisiones centradas y objetivas, sin visiones parciales o ideologizadas de la realidad, que solo ponen en riesgo la ya de por sí tambaleante estabilidad social, económica y política del país y, consecuentemente, la vida de las personas.
@AndresAguileraM