En aquellos días de las vacas gordas, cuando por instrucción presidencial debíamos aprender a administrar la riqueza generada por el boom petrolero que puso a México en los cuernos de la Luna con el pozo Cantarell en la Sonda de Campeche, hasta de avión presidencial se cambió.

Ignoro la identidad del negociador que logró calmar los ánimos de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, Silvano Aureoles Conejo, Enrique Alfaro Ramírez y José Ignacio Peralta Sánchez, cuatro gobernadores de diferentes partidos pero con el mismo reclamo por el trato que les ha dado el inquilino de Palacio, no el gobierno que es un tanto subjetivo.

Dicen que en la familia política azteca hay inquietud por la ópera prima de Emilio Lozoya Austin, que ofrecerá ante selecto grupo encabezado por el maestro de escena Alejandro Gertz Manero, en prestigiado foro de cuatro por cuatro de la Fiscalía General de la República.

El derecho a disentir no tiene cabida en el equipo de la 4T. A partir de la máxima “estás conmigo o contra mí”, invocada por el inquilino de Palacio a partir del imperativo para ubicarse en el lado liberal o en la trinchera conservadora, se desparramó, sí, desparramó como una orden para aplicar la austeridad franciscana guste o no.

la intención de dejarlo”, es una frase elemental en la familia política, por más que se hable de democracia y alguien como Andrés Manuel López Obrador pretenda erigirse en vigilante electoral, en uso de sus facultades ciudadanas, aduce.