Oportunismo despreciable

sinpunto

Una de las profesiones más despreciables sin lugar a dudas es el ejercicio político, pero también hay que señalar que es un actividad necesaria para la articulación de las sociedades y la forma de conducirlas. Para decirlo coloquialmente, la política es un mal necesario de todos los pueblos, y su eficacia y eficiencia se mide de acuerdo al resultado de los procesos de generación de riqueza o de erradicación de la pobreza, por lo que su principal reto es la disminución de las desigualdades, aunque en ciertas latitudes se ha significado como el gran desacierto de quienes se dedican a lo que debiera ser una de las profesiones más nobles.

La actividad política implica muchas cosas, y entre ellas destacan la probidad y la eficiencia cuando se trabaja en favor de los sectores más desprotegidos de la sociedad. Pero también propicia que muchos hombres y mujeres confundan la finalidad inmediata del ejercicio político y crean que son merecedores de la adulación y la estima obligada de sus representados, aunque en la realidad no hagan mucho por ellos y piensen que por el simple hecho detentar un encargo ya son hombres y mujeres respetables. Lo peor de todo es que ahora hay un fenómeno recurrente en la Ciudad de México, donde desde la llegada del perredismo al poder muchos de los cargos públicos parecieran ser hereditarios. Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón e Iztacalco han sido pródigos en relevos por parte de los cónyuges del Jefe Delegacional en turno.

Dejar a la esposa o al esposo, y después regresar al encargo en tres años, resulta más parecido a un juego dinástico que a una elección democrática. Uno de esos ejemplos lo conforman el matrimonio entre Aleida Alavez y el Diputado Federal Alejandro Ojeda, quien en un exceso de ese populismo que ha distinguido siempre la actividad política de su pareja, lanza el pedimento a la Comisión Nacional del agua la reprogramación del corte del suministro del vital líquido que se llevará a cabo en estos días en más de cuatrocientas colonias. Calificar como un grave error el proceso de mantenimiento de uno de los acuíferos más grandes del mundo, y que satisface las necesidades de cerca de 23 millones de habitantes en el altiplano mexicano, habla de la calidad moral del legislador que busca aparecer como un héroe ante sus representados, aunque sepa que es un acto de irresponsabilidad.

El señor Diputado Alejandro Ojeda sabe muy bien la necesidad de dar mantenimiento al Sistema Cutzamala porque corremos el peligro de que el suministro de agua sea cortado por mayor tiempo si se presenta una eventualidad. Pero poco le importa cuando de ganar créditos políticos se trata, aunque lo haga engañando a sus representados como lo ha hecho en innumerables ocasiones. Pareciera que para este sujeto la irresponsabilidad es parte de su trabajo político. Mejor debiera explicar a la gente el origen de su riqueza, que no ha sido otro que los negocios hechos al amparo del poder. Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.