La recta final

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No hay plazo que no se cumpla señala la sabiduría popular, y eso lo deben tener muy en cuenta quienes se dedican al ejercicio público. Cuando comenzó su campaña como candidato del tricolor el señor Enrique Peña Nieto hablaba de romper las inercias que mantuvieron durante mucho tiempo anclado a este país en materia económica.

Para ser más precisos, en los últimos treinta años el promedio de crecimiento se mantuvo por debajo del 2.4 por ciento, lo que significa que apenas alcanzábamos a cumplir un mediocre avance en ciertos sectores primarios de la economía, pero seguíamos incrementando nuestra cuota de pobres ante la carencia de programas de reordenamiento y diversificación de nuestra economía. Nunca entendimos que ante un entorno internacional incierto, el camino más certero era reforzar nuestro mercado interno, y así vimos pasar el tiempo y las oportunidades.

La decisión de Enrique Peña Nieto de reordenar el gabinete es una forma de enfilarse hacia la segunda parte de su mandato con una manera distinta de replantear su gobierno una vez que las reformas estructurales han comenzado a surtir sus efectos. Las exportaciones del sector agropecuario por primera vez fueron superiores a las del petrolero, y eso tiene un origen: la inoperancia de la paraestatal más importante del país. De lo que se trata ahora es de incrementar la productividad de Pemex, pues aunque muy disminuida la producción, sigue siendo una parte importante de nuestra generación de ingresos. A eso va José Antonio González Anaya, a iniciar un proceso de reingeniería que otorgue a la paraestatal viabilidad financiera y capacidad productiva para estar en posibilidad de incidir en los precios internacionales.

Mercedes Juan cubrió durante tres años la cuota de poder de las empresas farmacéuticas, pero su inoperancia ante el llamado de alerta emitido por la Organización Mundial de la Salud en torno al virus del Zika, la hicieron prescindible. Lo extraño es que no haya llegado al encargo Gabriel O'shea, quien acompaña al Presidente desde hace muchos años, y haya elegido a José Narro Robles. Por lo que corresponde a Mikel Arriola, su origen blanquiazul nada tuvo que ver en su nombramiento como Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social. Lo que verdaderamente lo empujo fueron sus resultados al frente de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios. Al igual que con José Antonio Meade Kuribreña, el Presidente Peña privilegia resultados más que afectos.

Enrique Peña Nieto sabe muy bien hacia dónde quiere caminar, y eso habla de la madurez de su proyecto de gobierno. Se dice en los pasillos que en los días siguientes hará público el nombramiento de David Penchina al frente del INFONAVIT, con lo que le cerrara el círculo a las disfunciones del gabinete ampliado. El mexiquense sabe desde hace mucho tiempo el país que mejor le va a los mexicanos, el problema es que aún no se vislumbra un elemento que pueda continuar en los siguientes tres años esa labor que él comenzó. Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.