Entre errores y horrores

sinpunto

Parece que las cosas se ponen cada día peor en el Partido Revolucionario Institucional. O quizá simplemente es que las ideas se les terminaron en el círculo que toma las decisiones en el Gobierno Federal. Aunque también hay que decir que muchos piensan que después de todo lo

que están haciendo los tricolores es que ya pactaron la entrega del poder, o bien entendieron que ni acudiendo a bailar a Chalma levantarán los momios en la intención del voto.

También hay quienes consideran que lo que están realizando los tricolores es una negociación para evitar que sus principales exponentes pisen la cárcel después de la serie de errores y horrores que han cometido y que le han costado mucho al país, y que se comprueba con los niveles alcanzados por la corrupción en los tres órdenes de gobierno. Para decirlo de otra forma, ganar la Presidencia de la República les resultará imposible y han optado por entregar la plaza.

Eso también explica la llegada de Enrique Ochoa Reza a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, sin antecedente alguno en cargos de dirigencia, y que es uno de los principales requisitos que deben llenar los aspirantes. Claro está que nadie creyó la patraña de que la credencial presentada que lo acreditaba como militante fuera verdadera, ya que de esas hay muchas en las bodegas de la sede nacional en Buenavista.

El mito en que se convirtió Enrique Peña Nieto al recuperar la Presidencia de la República se ha derrumbado con una administración ineficiente y severamente cuestionada por la falta de probidad de sus principales integrantes. Y no se puede hablar de inexperiencia, porque a fuerza de ser sincero, el Presidente de la República estuvo arropado por los mejores hombres y mujeres del momento, y después por quienes integraron el Pacto por México. El problema fue que el proyecto abortó de forma inmediata a causa de los tempranos escándalos de corrupción.

Después de la llegada del anodino dirigente, que a la fecha lleva una impresionante racha de desatinos, resulta garrafal el anuncio de que José Murat va la dirigencia nacional de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares. No creo que un dinosaurio de la talla del exgobernador de Oaxaca pueda detener la brutal caída del presidente Enrique Peña Nieto en la percepción ciudadana, porque no basta con recomponer la dirigencia de un sector, el problema es quién de los militantes le otorgara credibilidad al señor Murat.

Y tampoco es de Ochoa Reza, porque estoy seguro que ni siquiera le tomaron parecer. El problema del PRI y del país es de quienes toman decisiones en la Residencia Oficial de Los Pinos, porque desde allá es de donde provienen las recurrentes crisis en que se ha desarrollado el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Este sexenio ha transcurrido entre errores y horrores. Al tiempo.

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