La Gran Mentira

Sin punto y coma 
Los grandilocuentes planes que Andrés Manuel López Obrador pretendió poner
en práctica para asumirse en un referente internacional como el estadista Modelo del Continente Americano, se convirtieron en una pesadilla cuando el Presidente de los Estados Unidos Americanos, Donald Trump, amenazó desde el otro lado del mundo con imponer un arancel del 5% a los productos nacionales que fueran internados al territorio de la nación más poderosa del mundo.
Muy pronto entendió el difícil papel que le tocará jugar en los siguientes años para evitar que su gobierno sea avasallado por las decisiones que por fuerza tendrá que tomar en el futuro cercano el mandatario norteamericano ante la alianza establecida entre China y Rusia. Los sueños de entronizarse como “El Moderno Paladín de América Latina” terminaron por derrumbarse en el primer intento por condicionar al gigante norteamericano el papel de promotor del desarrollo de América Latina, conjuntamente con México y Canadá, para propiciar el arraigo de aquellos que tienen que emigrar por la necesidad de trabajar.
La propuesta nunca estuvo siquiera en la mente de Donald Trump y mucho menos en el interés de Justin Trudeau, porque la principal finalidad de ambos es mantener a Estados Unidos como una de las principales potencias del mundo, y a Canadá identificado como el lugar con mayor calidad de vida del planeta. Para decirlo más claro, el primer desafío internacional que enfrentó Andrés Manuel López Obrador fue una dolorosa derrota que lo situó en la nimia dimensión que para los grandes estadistas tiene.
El trato dispensado a la comisión encabezada por el titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, fue denigrante, porque tuvo que realizar muchas horas de espera para que pudieran atenderlo ya que el Secretario de Estado Norteamericano Mike Pompeo mantenía una apretada agenda en otras latitudes. Mientras eso ocurría, el mandatario mexicano tuvo la agradable ocurrencia de organizar una multitudinaria manifestación de protesta en Tijuana para mostrar y demostrar su nimiedad como Estadista y su talla de liderazgo tropical.
Andrés Manuel López Obrador fue colocado contra la pared y tuvo que renunciar a sus propósitos de liderar el desarrollo de América Latina y de convertirse en el paladín de los migrantes, esos hombres y mujeres en pobreza a quienes vendió la esperanza de que podrían utilizar el suelo patrio para trasladarse a la frontera norte, mientras consolidaba sus aires de grandeza con el proyecto de invertir dinero de los mexicanos para propiciar el avance político y social de la parte más pobre del Continente Americano.
 
¿Acaso sería una justificación para ayudar a su amigo Nicolas Maduro con dinero de los mexicanos? Hubiera sido un acto detestable, y por fortuna fue abortado por la negativa norteamericana.
Como ha sido su estilo, la mentira que pretendió edificar fue derrumbada por Donald Trump con la simple amenaza de gravar con un 5% los productos mexicanos que entraran a territorio norteamericano. Para intentar convertir el ridículo en victoria, siguió con sus planes de realizar una multitudinaria concentración en Tijuana, aunque ahora para celebrar la derrota disfrazada de triunfo. Lo peor es que el gobierno tendrá que asumir el costo del despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur para detener a los migrantes, y desde luego que con dinero de los mexicanos. Mal comienza la semana al que ahorcan en lunes, y no es lo mismo predicar vociferando, que ser Jefe de Estado. Por el bien de los mexicanos ojalá haya aprendido la lección.
 
Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
 Vladimir Galeana Solórzano