LOS DESATINOS DE MANCERA

sinpunto

La semana pasada fue difícil para quienes habitamos el altiplano mexicano a causa de los conflictos viales y la agresiva presencia de los miembros de la Sección XXII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.

Los actos de vandalismo y las manifestaciones de agresividad hablan del encono acumulado a causa del aleccionamiento ideológico que los principales liderazgos de la disidencia magisterial han sembrado entre sus adeptos. Los responsables del secuestro de los sobrinos del Presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, son maestros, y militan en la sección que hace algunos años encabezara la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, esa que mantuviera sitiada durante siete meses a la Capital hasta que Vicente Fox decidió enviar a la Policía Federal Preventiva.

Las secciones aglutinadas en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación militan en el Partido de la Revolución Democrática, de ahí que el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera señalara en días previos que no se criminalizarían las protestas, con lo que abdicó de su responsabilidad de resguardar no tan sólo las instalaciones gubernamentales como era su obligación, sino proteger los intereses de las mayorías, que también es su obligación. Antes que advertir que no habría criminalización de las protestas, debió advertir que no toleraría la violación de las disposiciones legales que rigen la convivencia armónica de los mexicanos en la Capital de la República.

Miguel Ángel Mancera Espinoza no supo qué hacer cuando observó la magnitud de la agresividad magisterial, y solamente asumió una actitud contemplativa pese a su obligatoriedad de imponer el orden consignado en las leyes. Los delitos cometidos por los vándalos disfrazados de maestros fueron innumerables y ocasionaron cuantiosas pérdidas económicas a causa de la impunidad complaciente con que se condujo nuestro gobernante. Mancera se achicó y medrosamente se limitó a monitorear la forma en que los maestros asaltaron y dañaron las sedes de diputados y senadores, propiedades particulares y gubernamentales, y agredieron la población en general, provocando cuantiosos daños con las horas trabajo hombre perdidas, y a los viajeros con el cinturón que tendieron en las terminales aéreas.

Miguel Ángel Mancera demostró su carencia de talento para conducir a la Capital de la República hacia su mayoría de edad. Si alguna vez tuvo posibilidades de alcanzar el tan ansiado sueño de que el Distrito Federal contara con una Constitución propia y derechos plenos para sus ciudadanos, su actitud timorata las tiró por la borda. Esta vez perdió la batalla frente a los hermanos Bejarano, quienes hasta ahora han sido los estrategas de la movilización de las secciones aglutinadas en la CNTE, y cuyos miembros repito, militan en el Partido de la Revolución Democrática y responden a los intereses de Marcelo Ebrard Casaubón. También tiró a la basura la buena relación que había construido con el Presidente Enrique Peña Nieto, quien seguramente le ha perdido todo vestigio de confianza. Otra más, la disidencia magisterial anunció que se queda para boicotear el Informe Presidencial. Mancera abdicó de su responsabilidad de imponer la ley y se sumó a la gavilla de asaltantes que impunemente agreden a los mexicanos. Al tiempo.This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.