Humillados

SINGLADURA

Es lastimoso e indignante al mismo tiempo. Miles, millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, pero carecen de documentos migratorios, están sufriendo estos días , semanas y desde el 20 de enero último cuando el bisonte que ocupa La Casa Blanca llamado Donald Trump,

asumió el poder presidencial de Estados Unidos.

Es lastimoso porque basta imaginar lo que cualquier ser humano, un compatriota en este caso, miles de ellos, sienten y experimentan cada minuto que pasa, en sus casas, sus centros de trabajo, escuelas y en las calles, claro. Es, debe ser, un sentimiento de terror, acoso, persecución y miedo, mucho miedo. Se les está tratando como criminales sólo por su apariencia, diferente a la anglosajona e incluso casi seguramente a la afroamericana.

Deben sentir el espanto que experimentaron los judíos ante el extremismo fascista encarnado en Adolf Hitler y sus huestes de criminales. Creíamos que esos tiempos de persecución y amedrentamiento estaban refundidos en la historia y hasta nos parecía que ese capítulo, atroz en grado superlativo, nunca habría de volver.

Pero nada. La irracionalidad y maldad extrema parecen no tener fin entre muchos seres humanos de la cachaza de Trump y de muchos otros que fueron a las urnas el ocho de noviembre último para erigirlo en inquilino de la Casa Blanca. Porque hay que estar conscientes de que Trump encarna un amplio segmento del ser nacional estadunidense.

Cada vez que pienso en los ciudadanos que eligieron a Trump como su representante ideal, me aterra Estados Unidos, la primera superpotencia del mundo dando un salto histórico al pasado. Es la alineación completa. Ojalá no vayan en algún momento próximo a arrepentirse de lo que han hecho en su propio país y el mundo.

Como mexicano me indignan Trump, sus séquitos y hordas, abalanzándose inmisericordes y más bien salvajes sobre el segmento poblacional de Estados Unidos más frágil. Es la guerra entre David y Goliat. Cargarán con una vergüenza histórica, otra tan semejante a la que condujo al sacrificio de Luther King y otros héroes de la resistencia civil en contra de la segregación.

¿Cómo entender única y exclusivamente desde el ámbito humano semejante agresión a otros humanos, aún si éstos son mexicanos, sirios, yemenitas o de cualquier otro origen? ¡Inconcebible!

Trump y sus huestes tendrán en algún momento que saldar la factura que acumulan. Un ser humano no puede odiar tanto a otro porque simple y llanamente es tóxico.

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