Opinión

No es broma, el gobierno de la Ciudad de México permitirá el ingreso al Zócalo de acuerdo a la letra inicial de su apellido y sólo un miembro de la familia. Esa es la medida extraordinaria para un país que ha sido desastroso en el manejo de la pandemia.

Quienes estudian el futuro con el objetivo de mejorar las condiciones de bienestar de los que no han nacido, de los que aún no crecen, de los que no tienen voz, lo hacen por medio del pensamiento prospectivo, aquel que plantea lo qué podemos hacer para que el futuro sea mejor. La pandemia vino a replantearnos a nivel global y local nuestros principales desafíos, pero también a desenmascarar muchas de las hipótesis que sosteníamos como sociedad, como país, en todas las materias, nos vino a develar nuestra necesidad de plantear y planear el futuro.

Lo que son las cosas de la vida, ahora con la entrada en operación del T-MEC (Tratado de Libre Comercio México, Estados Unidos y Canadá), que coincide con la llegada de lo que bautizaron como 4T al gobierno federal, resulta que se tiene que acudir a Washington para dar el beneplácito a un tratado de origen neoliberal impulsado por esos gobiernos que tanto se denostan en estos tiempos. ¡Realidad!.

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