Hace un par de días el presidente Andrés Manuel López Obrador, el redentor de los pobres de México, se hizo acompañar por un grupo de periodistas para mostrarles a detalle el avión que se compró durante el gobierno de Felipe Calderón y utilizó Enrique Peña Nieto en sus viajes nacionales e internacionales a lo largo de su sexenio. 

Comienza la primera temporada de Netflix, todo un culebrón, “EL CANTO DE LOZOYA”. La serie promete ir de latido a latido en una pista que seguramente provocará ataques cardíacos en muchos espectadores,

En aquellos días de las vacas gordas, cuando por instrucción presidencial debíamos aprender a administrar la riqueza generada por el boom petrolero que puso a México en los cuernos de la Luna con el pozo Cantarell en la Sonda de Campeche, hasta de avión presidencial se cambió.

Un presidente que respete su investidura y al pueblo que representa no necesita de escenografía un avión presidencial que no se vende para instrumentar su “mañanera” y hablar de lujos y corrupción.