No olvido aquellos días en los que a México enterito se le introdujo a una crisis de desabasto por gasolina. El país despertó hace dos años en medio de una quimioterapia huachicolera que incluía la parafernalia de pipas con la sensiblera frase "PEMEX, POR EL RESCATE DE LA SOBERANÍA"; así como "mujer, casos de la vida real", el presidente Andrés Manuel nos presentó

No nos engañemos, el presidente de México envió la peor señal que cualquier líder pudo haber montado en medio de un tsunami pandémico, el aseverar que no pasaba algo, que su "fuerza moral" daba para despreciar la mortal entrada del covid-19, resistirse a usar cubrebocas elevó en el Gran campo de la ignorancia la idea de que efectivamente "no pasaba nada", uso y señal que fue entendida por muchos como bandera verde para continuar en una normalidad que hoy arroja más de cien mil muertos.

La revolución mexicana es una de esas estampas que fue confeccionada para explicarse de modo oficial, como una gran doctrina que simbolizó desde la primaria uno de los pendones de lucha social, ”los Panchos Villas o Zapatas" eran los disfraces que a todo niño nos tocó, por supuesto que a las niñas con el de “adelitas". Cómo en toda novela había un villano, Porfirio Díaz y los héroes eran chaparritos y soñadores como Madero o valientes hasta la locura como Zapata.

El viernes 16 de octubre cuando México se despertó con la noticia de la detención del General Salvador Cienfuegos en California, en el programa Urbe de Hierro se mencionó que nunca se había ofendido de tal manera a los militares, al señalar a uno de los más queridos y respetados de los suyos como protector de un narcotraficante de "medio pelo", no al Chapo, no al mencho, a un segundon nayarita. 

La bolsa que estará en juego el próximo año es muy grande, no solo en términos económicos, sino por los hilos y resortes que se construirán o demolerán en torno a la conservación del poder del mandatario. Si nos asomamos al padrón electoral nos encontraremos con que votarán 5 millones de mexicanos más que hace dos años, para el 2021 serán 95 millones de mexicanos.

El padre Alejandro Solalinde ha sido un defensor de los inmigrantes, de los desposeídos, su trabajo en la región del itsmo es encomiable, un héroe para muchos y me atrevo a afirmar que su actividad abrió el tema de los abusos y explotación de esos seres humanos que buscan atravesar el país para llevar a los EUA. Es su mérito, pero como todo ser humano posee una debilidad,

Es un sentimiento de alivio, esa sensación de que una eventual derrota de Trump traería consigo una etapa de estabilidad mundial y en nuestro caso nuevos pivotes regionales, unos menos cargados de tensión y toxicidad.  La tómbola electoral gringa aún no se detiene, el que Biden pueda ser el próximo inquilino de la Casa Blanca nos resulta menos sofocante, no es menor el que así sea, se trata de un regreso a la cordura política, no solo para los EUA, sino