Le quieren prender fuego al rancho de AMLO con eso del viaje a los EUA, dejemos de lado el desgarre de vestiduras y maduremos un poco,  quién exija que el presidente de México vaya y "escupa" en la cara al "diabólico" Trump peca de desconocimiento histórico. Las relaciones entre nuestro país y el del norte nunca ha sido de iguales, los intereses de la casa blanca son los intereses de wall street, de su maquinaria bélica , ya sea Trump, Bush u Obama, estos siempre velarán por la cartera de sus empresarios y su poderosa industria,

Guanajuato es para AMLO lo que Michoacán a Calderón, su infierno, el derrumbe de todas las estrategias en materia de seguridad, Calderón golpeó el avispero y el estado michoacano se vio envuelto en llamas.

El nombre de Felipe Calderón le quita el sueño al presidente, es su némesis, lo reta, lo busca, lo acusa de  estar detrás de todas las campañas en su contra, ha dirigido los misiles de la 4T a todo lo que huela a el michoacano,

Parece que Marcelo sería el Luis Videgaray de este sexenio con eso de la visita de AMLO a Washington, recordemos el escándalo que se generó cuando el entonces hombre fuerte de Peña Nieto invito a Trump a los Pinos y el recibimiento que el entonces presidente le realizó fue de "jefe de estado"  a quien ocupaba el segundo lugar en las encuestas por la casa blanca, aquí la historia es distinta, López Obrador irá a saludar y agradecer, dice él, a un muy disminuido mandatario “gringo” que necesita urgentemente quien le "eche un lazo", Trump está en pleno desplome,16 puntos por debajo de Joe Biden, muy cerca de noviembre y con el rostro marcado por una inminente derrota,

Esta historia es de las que duelen, pegan en lo íntimo, de las que no alcanzan a ocupar un titular en los medios, se difuminan entre todo ese desorden de noticias. Esto ocurrió la semana pasada, una hoja en el libro de la tragedia covidiana, se trata de un hombre, veracruzano, taxista en el Puerto, Don Fernando, de los que que deben, de los que tienen que trabajar todos los benditos días, por que de no hacerlo sencillamente no comen, ni él, ni su esposa, ni su hijo de 16 años.